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XLI – IV. Editorial

El paso de peatones de Abbey Road es vulgar si no tenemos en la cabeza la portada del álbum de los Beatles, con John y su traje blanco, Ringo vestido de negro, Paul descalzo y con el paso cambiado, y George con camisa y pantalón vaquero. Sin las gafas de los poemas de Homero, Ítaca solo es una isla ventosa y pedregosa. Las ruinas de Troya son decepcionantes si perdemos de vista la Ilíada. Y el castillo de Bran, en Transilvania, pierde encanto sin el fantasma de Drácula, la novela de Bram Stoker y el recuerdo de Bela Lugosi diciendo “Yo nunca bebo… vino”. Así que uno de los objetivos del número IV de XLI es que el castillo de Bran no pierda su encanto. 

Las tres primeras posiciones de la lista de cien malos del cine elaborada por el American Film Institute están ocupadas por Hannibal Lecter, Norman Bates y Darth Vader: un antropófago que se cree muy listo y se pirra por un hígado acompañado por un buen Chianti, un tipo que cree que el mejor amigo de un muchacho es su madre y que hace cosas que no desvelaremos por si acaso algún lector no ha visto Psicosis, y un excaballero jedi que respira raro y termina redimido y envuelto en un halo de color azul. En el cuarto puesto de la lista está el bicho extraterrestre de Alien, en el quinto el tiburón gigante de Tiburón, y en el sexto el computador HAL 9000 de 2001: una Odisea del espacio. ¿Acaso no hay malos en el cine para que en los puestos altos de la lista de malos estén dos animales y una máquina? ¿Son malos el “octavo pasajero”, el tiburón y HAL? ¿Y es malo Drácula cuando muerde a sus víctimas? ¿Es malo Charles Foster Kane cuando reconoce en Ciudadano Kane que si no hubiera sido tan rico habría sido un buen hombre? En el castillo de Bran en Transilvania no encontraremos las respuestas a estas preguntas, pero sí tendremos la sensación de que Hannibal Lecter nos invita a comer, Norman Bates nos ofrece una habitación en su hotel o Darth Vader nos lleva de paseo en su Estrella de la Muerte, ya lo verá. Lo que no hay en el castillo de Bran son bichos extraterrestres, tiburones enormes y computadoras que se quieren demasiado a sí mismas.

Como dice un personaje de la película de Win Wenders El estado de las cosas, la vida es en color, pero el blanco y negro es más realista. Este número IV nos ha quedado bastante en blanco y negro, y quizás por ello más realista. La capa de Drácula, Bela Lugosi, la Enciclopedia Álvarez, Thelonious Monk… Pero también hay coloridos y realistas viajes por Lisboa, Japón, Venecia, Grecia o Londres; deslumbrantes entrevistas que nos llevan a preciosos museos, monumentos, librerías, exposiciones, teatros o bares; y reflexiones en Technicolor sobre películas clásicas, cavernas platónicas, viejísimos dólmenes, rock californiano, futbolistas japoneses, anatomía de la afectividad, corsarios de hierro y héroes homéricos. Seamos realistas, en color o en blanco y negro, y pidamos lo imposible.

Contenido de este número

Portada y contraportada

Edición

  • Rema y Vive Editorial
  • C/ Calderón de la Barca, nº 4, 4º D
  • 33204 Gijón
  • Asturias
  • remayviveeditorial@gmail.com
  • www.remayvive.com
  • tfno. 665120590

Dirección

  • Juan J. Alonso
  • Enrique Á. Mastache
  • Jorge Alonso

Diseño y maquetación

  • Javier Antonio Puente
  • Marco Recuero
  • Gapmedia
XLI, revista cultural para galeotes. ISSN 3101-5077 /
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XLI – IV. Editorial

El paso de peatones de Abbey Road es vulgar si no tenemos en la cabeza la portada del álbum de los Beatles, con John y su traje blanco, Ringo vestido de negro, Paul descalzo y con el paso cambiado, y George con camisa y pantalón vaquero. Sin las gafas de los poemas de Homero, Ítaca solo es una isla ventosa y pedregosa. Las ruinas de Troya son decepcionantes si perdemos de vista la Ilíada. Y el castillo de Bran, en Transilvania, pierde encanto sin el fantasma de Drácula, la novela de Bram Stoker y el recuerdo de Bela Lugosi diciendo “Yo nunca bebo… vino”. Así que uno de los objetivos del número IV de XLI es que el castillo de Bran no pierda su encanto. 

Las tres primeras posiciones de la lista de cien malos del cine elaborada por el American Film Institute están ocupadas por Hannibal Lecter, Norman Bates y Darth Vader: un antropófago que se cree muy listo y se pirra por un hígado acompañado por un buen Chianti, un tipo que cree que el mejor amigo de un muchacho es su madre y que hace cosas que no desvelaremos por si acaso algún lector no ha visto Psicosis, y un excaballero jedi que respira raro y termina redimido y envuelto en un halo de color azul. En el cuarto puesto de la lista está el bicho extraterrestre de Alien, en el quinto el tiburón gigante de Tiburón, y en el sexto el computador HAL 9000 de 2001: una Odisea del espacio. ¿Acaso no hay malos en el cine para que en los puestos altos de la lista de malos estén dos animales y una máquina? ¿Son malos el “octavo pasajero”, el tiburón y HAL? ¿Y es malo Drácula cuando muerde a sus víctimas? ¿Es malo Charles Foster Kane cuando reconoce en Ciudadano Kane que si no hubiera sido tan rico habría sido un buen hombre? En el castillo de Bran en Transilvania no encontraremos las respuestas a estas preguntas, pero sí tendremos la sensación de que Hannibal Lecter nos invita a comer, Norman Bates nos ofrece una habitación en su hotel o Darth Vader nos lleva de paseo en su Estrella de la Muerte, ya lo verá. Lo que no hay en el castillo de Bran son bichos extraterrestres, tiburones enormes y computadoras que se quieren demasiado a sí mismas.

Como dice un personaje de la película de Win Wenders El estado de las cosas, la vida es en color, pero el blanco y negro es más realista. Este número IV nos ha quedado bastante en blanco y negro, y quizás por ello más realista. La capa de Drácula, Bela Lugosi, la Enciclopedia Álvarez, Thelonious Monk… Pero también hay coloridos y realistas viajes por Lisboa, Japón, Venecia, Grecia o Londres; deslumbrantes entrevistas que nos llevan a preciosos museos, monumentos, librerías, exposiciones, teatros o bares; y reflexiones en Technicolor sobre películas clásicas, cavernas platónicas, viejísimos dólmenes, rock californiano, futbolistas japoneses, anatomía de la afectividad, corsarios de hierro y héroes homéricos. Seamos realistas, en color o en blanco y negro, y pidamos lo imposible.

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  • Rema y Vive Editorial
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