Una de las cosas que dejó claras la entrada en 1978 fue que había un cambio de guardia en marcha. Las placas tectónicas de la música pop se habían inclinado nuevamente hacia la Costa Este. Era el lugar donde había que estar. La música disco, con su beat monomaníaco y sus pulsaciones por minuto al borde del infarto era la tendencia popular, mientras las guitarras angulares y la actitud de la new wave y el punk era la de culto. Nada dejó más claro esto que la abrasadora reaparición reinante de los Rolling Stones con Some Girls. Era un disco grabado en París, pero sus referentes y referencias eran neoyorkinas. Era el mundo que Mick Jagger había aprendido quemando la noche junto a Bianca, de la cual estaba a punto de divorciarse tal y como menciona, tal vez cínica, tal vez irónicamente en Some Girls: “Give me half your money, give me half your car / Give me half of everything, I'll make you world's biggest star”.

































