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La seducción del horror: sobre la película Drácula (1931), de Tod Browning 

La escritora estadounidense Emily Colemam le dijo a su amiga Djuna Barnes, también escritora estadounidense: “Tú haces hermoso el horror, ese es tu mayor don”. No solo Djuna Barnes tuvo el don de hacer hermoso el horror. El horror se hace hermoso en la canción “Dance Me to the End of Love”, de Leonard Cohen, que recuerda cómo iban a los hornos crematorios los judíos en los campos de concentración, envueltos por música de violines; se hace hermoso en la canción “Me gusta como hueles”, de Jorge Martínez, para Ilegales, que cuenta más muerte advertida y enajenada y joven. Estas canciones son un ejemplo excelente de relatos breves bellísimos que cuentan el horror en estado puro.

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XLI, revista cultural para galeotes. ISSN 3101-5077 /
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La seducción del horror: sobre la película Drácula (1931), de Tod Browning 

La escritora estadounidense Emily Colemam le dijo a su amiga Djuna Barnes, también escritora estadounidense: “Tú haces hermoso el horror, ese es tu mayor don”. No solo Djuna Barnes tuvo el don de hacer hermoso el horror. El horror se hace hermoso en la canción “Dance Me to the End of Love”, de Leonard Cohen, que recuerda cómo iban a los hornos crematorios los judíos en los campos de concentración, envueltos por música de violines; se hace hermoso en la canción “Me gusta como hueles”, de Jorge Martínez, para Ilegales, que cuenta más muerte advertida y enajenada y joven. Estas canciones son un ejemplo excelente de relatos breves bellísimos que cuentan el horror en estado puro.

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