Un par de días después de ver Odisea (Christopher Nolan, 2026), terminé leyendo por azar una reseña de la película en The New Yorker. El texto bajo el titular captó mi atención y, desde entonces, rondó mis pensamientos de manera intermitente. Este decía: «The director’s Homer adaptation presents a modern, relatable Odysseus, rather than trying to understand the ancient world on its own terms», es decir, «la adaptación del director de Homero presenta un Odiseo moderno y con el que el público puede identificarse, en lugar de intentar comprender el mundo antiguo en sus propios términos». Ello me llevaba a plantearme: ¿es el Odiseo de Nolan más moderno y cercano a nosotros? ¿Acaso tratar de comprender el mundo antiguo desde su perspectiva puede bloquear nuestra capacidad para empatizar con el protagonista de la historia?





































