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Reportaje

¿Por qué hay nada en lugar de algo?

El filósofo alemán Gottfried Leibniz se preguntó en el siglo XVII por qué hay algo en lugar de nada. ¿Por qué existe la revista XLI, el lector de XLI y, para abreviar, el universo? ¿No es más sencilla la nada que el ser? La nada no tiene que ser explicada, pero el ser da para muchos libros e incluso para alguna que otra tertulia televisiva. Ya no es cuestión de si vivimos o no en el mejor de los mundos posibles, sino por qué hay algo en lugar de nada. Ludwig Wittgenstein dice en su Tractatus Logico-Philosophicus que lo místico no es cómo es el mundo, sino que el mundo sea, aunque esta cuestión no es más que un pseudoproblema: hablar de por qué hay algo en lugar de nada no tiene sentido porque excede los límites del lenguaje.

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Un día y tres estaciones en el Museu Egipci de Barcelona (y alrededores)

¿Conocen la “prueba de la puerta” que propone Sonny a Calogero en la película Una historia del Bronx (Robert De Niro, 1993) para saber si la chica con la que va a tener una cita puede ser su primer amor? Consiste en que el hombre para el coche delante de la chica, el seguro de su puerta tiene que estar cerrado; el chico sale, cierra la puerta con llave y se acerca a la chica, la conduce hasta el coche, saca la llave y deja que suba. Cuando la chica esté dentro, el chico vuelve a cerrar la puerta; luego va por detrás y mira por la ventanilla trasera, si la chica no se mueve para levantar el seguro de la puerta del chico para que entre, hay que olvidar a esa chica porque significa que solo piensa en ella. Una versión de la “prueba de la puerta” de Sonny podría servir para medir el cariño y respeto con los que un museo recibe a sus visitantes. ¿Levantan los seguros simbólicos de las puertas para que el público entre y disfrute? ¿Se preocupan por los visitantes más que por sí mismos? La chica de Calogero pasó la “prueba de la puerta”. El Museu Egipci de Barcelona, también.

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¿Por qué hay nada en lugar de algo?

El filósofo alemán Gottfried Leibniz se preguntó en el siglo XVII por qué hay algo en lugar de nada. ¿Por qué existe la revista XLI, el lector de XLI y, para abreviar, el universo? ¿No es más sencilla la nada que el ser? La nada no tiene que ser explicada, pero el ser da para muchos libros e incluso para alguna que otra tertulia televisiva. Ya no es cuestión de si vivimos o no en el mejor de los mundos posibles, sino por qué hay algo en lugar de nada. Ludwig Wittgenstein dice en su Tractatus Logico-Philosophicus que lo místico no es cómo es el mundo, sino que el mundo sea, aunque esta cuestión no es más que un pseudoproblema: hablar de por qué hay algo en lugar de nada no tiene sentido porque excede los límites del lenguaje.

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¿Conocen la “prueba de la puerta” que propone Sonny a Calogero en la película Una historia del Bronx (Robert De Niro, 1993) para saber si la chica con la que va a tener una cita puede ser su primer amor? Consiste en que el hombre para el coche delante de la chica, el seguro de su puerta tiene que estar cerrado; el chico sale, cierra la puerta con llave y se acerca a la chica, la conduce hasta el coche, saca la llave y deja que suba. Cuando la chica esté dentro, el chico vuelve a cerrar la puerta; luego va por detrás y mira por la ventanilla trasera, si la chica no se mueve para levantar el seguro de la puerta del chico para que entre, hay que olvidar a esa chica porque significa que solo piensa en ella. Una versión de la “prueba de la puerta” de Sonny podría servir para medir el cariño y respeto con los que un museo recibe a sus visitantes. ¿Levantan los seguros simbólicos de las puertas para que el público entre y disfrute? ¿Se preocupan por los visitantes más que por sí mismos? La chica de Calogero pasó la “prueba de la puerta”. El Museu Egipci de Barcelona, también.

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