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Cine

Con faldas y a lo loco

A finales de los años 90 del siglo pasado, apareció un dúo de cantantes españoles que saltó a la fama con una canción, de aquella, rompedora “Por la raja de tu falda”. Pues bien, como dice su estribillo: “Por la raja de tu falda yo me pegué un piñazo con un Seat Panda”. En eso estamos, vamos a ello. La pretensión oculta de este artículo es cómo combinar ese estribillo con el título en español de la película de Billy Wilder Con faldas y a lo loco (Some Like it Hot, 1959). No hace muchos años, preparando material educativo sobre cine...

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Tres ensayos mínimos y tres variaciones sobre Apocalypse Now

Peter von Bagh, en Some Minor Keys to Orson Welles (en Stefan Drössler (Ed.), The unknown Orson Welles, München, belleville Verlag Michael Farin, 2004: 6.) al referirse a los antecedentes de Citizen Kane, sostiene que "el muy radiofónico guion de Heart of Darkness proporcionó otro esbozo para los temas de Kane, siendo virtualmente la misma película, pero construida con materiales diferentes". Santos Zunzunegui, en El Origen del Mundo (Caimán Cuadernos de Cine, nº 38, mayo de 2015: 24), rastrea y pone de manifiesto la faceta de Welles como "canibalizador" de hallazgos ajenos, sin la cual poco se entendería de su poderoso arte. Y entre las películas que Orson Welles "canibaliza" en opinión de Zunzunegui se cuenta Rebecca (1940), de Alfred Hitchocock: "¿Es disparatado considerar la influencia del célebre arranque de Rebeca en similar momento de Ciudadano Kane? Más allá de las diferencias (...) encontramos el mismo gesto de acercamiento a una mansión en la que se incuba un misterio".

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Impetuoso… ¡Homérico!

Perdemos más mujeres con el matrimonio que con la guerra, el hambre o las enfermedades.

Cruella de Vil (Glenn Close) en 101 dálmatas: ¡Más vivos que nunca (101 Dalmatians, 1999), de Stephen Herek con guion de John Hughes basado en la novela de Dodie Smith

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El profesor Moriarty y las matemáticas

Sherlock Holmes es un personaje literario que ha traspasado el ámbito de la novela detectivesca y se ha convertido en un icono popular. Originalmente creado por el escocés Arthur Conan Doyle (1859-1930), sus aventuras las narra su compañero, el doctor John Watson. Precisamente Conan Doyle compartía con este último la carrera de medicina.

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El retablo de los hermanos Marx. Una poética materialista

1. En este artículo, propongo un ensayo de hermenéutica materialista de la conocida escena del camarote de los hermanos Marx, que aparece en la película, Una noche en la ópera (San Wood, 1935). Este icono cinematográfico se ha convertido en un paradigma proverbial con el que invocamos el caos, la estrechez, el exceso. El gag parece autosuficiente. Un camarote mínimo se abre como una trampa y comienza a recibir cuerpos, oficios, objetos, una procesión creciente de intrusos que acaban por abolir la lógica del espacio. Uno ríe porque el cuarto no puede contener lo que contiene. Ríe, en el fondo, porque el mundo se vuelve físicamente absurdo. El efecto cómico se produce por la ruptura de la circunspección de la acción. Así ocurre cuando inundamos un camarote mínimo con más de diez personas que vienen a hacer las cosas más insospechadas.

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¿Qué hace un filósofo como Aristóteles en una abadía donde los monjes mueren envenenados?

Estamos en el año del Señor de 1327 y a Umberto Eco le apetece envenenar a un monje. Pero vamos a dejar algo bien claro antes de empezar: una cosa es El nombre de la rosa, la novela de Eco, y otra El nombre de la rosa (1986), la película de Jean-Jacques Annaud. La película de Annaud (director también de la maravillosa aventura prehistórica En busca del fuego, 1981) se presenta como un “palimpsesto” sobre El nombre de la rosa. Es decir que, en este caso, una rosa no es una rosa: son dos.

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Verano del 72: cruzando el puente sobre el río Kwai

Recuerdo aquella tarde perfectamente, con insólita nitidez a pesar del mucho tiempo transcurrido desde entonces, porque también era la onomástica de mi santa madre, que en gloria esté. La verdad es que fue un día especial, una jornada inolvidable, una de esas fechas que se te fijan a la memoria con el obstinado furor de una garrapata, bendita garrapata en este caso particular. Yo tenía 17 años, lo cual suena a película de Rocío Dúrcal o a canción de Danny Daniel -un par de referentes viejunos, lo confieso-. Hacía algo más de un mes que había finalizado el COU. En atención a las jóvenes generaciones, que por motivos obvios ignoran el significado de esas siglas, aclararé que se referían a una cosa denominada “Curso de Orientación Universitaria”. Venía a sustituir al antiguo Preuniversitario, familiarmente conocido como “el Preu”, y era el primer año que se impartía en el Instituto Jovellanos, es decir, que los profes no tenían muy claro cómo demonios evaluar aquello, y yo sospecho que, salvo en casos muy, pero que muy recalcitrantes, optaron por recurrir al aprobado general.

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Danzad, danzad, malditos

Como dice el humorista Leo Harlem: “Llega ese día fatídico en que te miras en el espejo y dices: pero bueno, pero bueno, pero bueno, si tengo tripita”; y escuchas por detrás la voz de tu pareja (o de tu superyo, si eres freudiano) y te dice: “Mañana, mañana nos apuntamos a bailar”. Y, entre risas nerviosas y mala conciencia, vas y aceptas.

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Impetuoso… ¡Homérico!

"Vamos a bailar. ¿Bailar? Ahí moriremos aplastados. ¿Qué mejor forma de morir?." Diálogo entre la taxista Hilde Esterhazy (Betty Garrett) y el marinero Chip (Frank Sinatra) en un atestado club de Nueva York en Un día en Nueva York (On the Town, 1949), de Stanley Donen y Gene Kelly con guion de Adolph Green y Betty Comden.

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A finales de los años 90 del siglo pasado, apareció un dúo de cantantes españoles que saltó a la fama con una canción, de aquella, rompedora “Por la raja de tu falda”. Pues bien, como dice su estribillo: “Por la raja de tu falda yo me pegué un piñazo con un Seat Panda”. En eso estamos, vamos a ello. La pretensión oculta de este artículo es cómo combinar ese estribillo con el título en español de la película de Billy Wilder Con faldas y a lo loco (Some Like it Hot, 1959). No hace muchos años, preparando material educativo sobre cine...

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Peter von Bagh, en Some Minor Keys to Orson Welles (en Stefan Drössler (Ed.), The unknown Orson Welles, München, belleville Verlag Michael Farin, 2004: 6.) al referirse a los antecedentes de Citizen Kane, sostiene que "el muy radiofónico guion de Heart of Darkness proporcionó otro esbozo para los temas de Kane, siendo virtualmente la misma película, pero construida con materiales diferentes". Santos Zunzunegui, en El Origen del Mundo (Caimán Cuadernos de Cine, nº 38, mayo de 2015: 24), rastrea y pone de manifiesto la faceta de Welles como "canibalizador" de hallazgos ajenos, sin la cual poco se entendería de su poderoso arte. Y entre las películas que Orson Welles "canibaliza" en opinión de Zunzunegui se cuenta Rebecca (1940), de Alfred Hitchocock: "¿Es disparatado considerar la influencia del célebre arranque de Rebeca en similar momento de Ciudadano Kane? Más allá de las diferencias (...) encontramos el mismo gesto de acercamiento a una mansión en la que se incuba un misterio".

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Sherlock Holmes es un personaje literario que ha traspasado el ámbito de la novela detectivesca y se ha convertido en un icono popular. Originalmente creado por el escocés Arthur Conan Doyle (1859-1930), sus aventuras las narra su compañero, el doctor John Watson. Precisamente Conan Doyle compartía con este último la carrera de medicina.

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