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Entrevista a Manuel Lázaro Meana, director del Hotel Asturias de Gijón en la época de la película Volver a empezar

Manuel Lázaro Meana (director del Hotel Asturias en la época de la película Volver a empezar, de José Luis Garci) nos recibió al pie de la recepción, lleva una papelín donde ha anotado lo que no quiere que se quede sin contar, saluda con firmeza y ofrece un sitio en la cafetería donde una tertulia de sobremesa da vida al lugar con mejores vistas de Gijón. Llegado el momento será nuestro guía entre almacenes, rincones, muebles de aire clásico y pasillos de corte moderno. No se concibe escribir, hablar o revisitar Volver a empezar sin el Hotel Asturias, el lugar desde el que palpita la historia que Garci nos quiso contar y tantas otras más, las de quienes se casaron en él, las de quienes iban al colegio frente a sus ventanas, las de quienes lo visitan y las de quienes lo siguen descubriendo y disfrutando. Pero cada recodo del Asturias nos lleva a la película: ahí está la centralita, allá la recepción, aquí la escalera. Todo se mantiene cuidado, que no estancado. El Hotel está vivo y sigue mirando a la Plaza Mayor y a la mar. Y que no se dejen de mirar.

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XLI, revista cultural para galeotes. ISSN 3101-5077 /
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Entrevista a Manuel Lázaro Meana, director del Hotel Asturias de Gijón en la época de la película Volver a empezar

Manuel Lázaro Meana (director del Hotel Asturias en la época de la película Volver a empezar, de José Luis Garci) nos recibió al pie de la recepción, lleva una papelín donde ha anotado lo que no quiere que se quede sin contar, saluda con firmeza y ofrece un sitio en la cafetería donde una tertulia de sobremesa da vida al lugar con mejores vistas de Gijón. Llegado el momento será nuestro guía entre almacenes, rincones, muebles de aire clásico y pasillos de corte moderno. No se concibe escribir, hablar o revisitar Volver a empezar sin el Hotel Asturias, el lugar desde el que palpita la historia que Garci nos quiso contar y tantas otras más, las de quienes se casaron en él, las de quienes iban al colegio frente a sus ventanas, las de quienes lo visitan y las de quienes lo siguen descubriendo y disfrutando. Pero cada recodo del Asturias nos lleva a la película: ahí está la centralita, allá la recepción, aquí la escalera. Todo se mantiene cuidado, que no estancado. El Hotel está vivo y sigue mirando a la Plaza Mayor y a la mar. Y que no se dejen de mirar.

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