¿Por qué hay nada en lugar de algo? Viajes a la nada histórica, artística y arqueológica (II)
Cuando el compositor y filósofo estadounidense John Cage entró en la cámara anecoica de la Universidad de Harvard, una sala capaz de absorber el 99% de las ondas sonoras que creaba un vacío acústico casi perfecto, no se encontró con el silencio absoluto porque se lo impidieron los latidos de su corazón y el sonido de la sangre circulando por su cabeza. Cage entendió que el silencio es lo que permite escuchar eso que está oculto detrás de los sonidos cotidianos. El sonido del silencio, precisamente...




















