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XLI - III

Valencia para vivir (o para tres días)

Existen varias maneras de viajar, por ocio o por trabajo, en verano o en invierno, solo o acompañado, con un itinerario perfectamente planeado o decidiendo sobre la marcha… La forma de conocer los lugares cambia mucho en función de si eligen una u otra modalidad. Pongamos Valencia como destino hipotético, si vienen al congreso de medicina interna y anestesiología disfrutarán del auditorio principal del Palacio de les Arts, mientras que si vienen a una despedida de soltero posiblemente recorran las cuadriculadas calles de Ruzafa con sus cientos de bares. Si vienen en familia no sería de extrañar verlos cruzando el túnel de los tiburones en el Oceanogràfic o tomando una horchata con fartons en Santa Catalina, pero si por el contrario han venido a la capital del Turia sin compañía es más probable que pasen la mañana paseando por el barrio del Carmen, tomen un café en alguna de sus terrazas o visiten la preciosa iglesia de San Nicolás. Sin embargo, hay otra forma de conocer Valencia, menos típica que las anteriores pero que yo personalmente recomiendo, y es venir a vivir a Valencia. Así la conocí yo hace más de cuatro años. Son todo ventajas, miren. 

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La Escalera al Cielo está en Gijón

Algunas calles del planeta contienen elementos donde el hormigón y el ladrillo dejan de ser simple material de construcción para convertirse en testimonio de la música. En Nueva York tienes el cruce de Ludlow con Rivington de Manhattan (ahora la “Beastie Boys Square”, portada de su Paul's Boutique (1989) o St. Mark's Place (Led Zeppelin, Physical Graffiti); en Londres, el paso de cebra de Abbey Road. Pero si caminas por el Puerto Deportivo de Gijón, en un punto de conexión del Muelle con el barrio de Cimadevilla, te encuentras con un pasaje colorido de peldaños ascendentes: la Escalera del Rock.

Ubicada entre las calles Claudio Alvargonzález y Óscar Olavarría, esta escalinata era hasta hace unos años anodina y oscura, regada con más frecuencia de lo deseable por la urgencia de paseantes nocturnos. Sin embargo, hoy encontramos en ella un monumento vivo a la melomanía. De un mero atajo urbano a un reciclaje ingenioso de 42 peldaños que muestran algunos de los mejores momentos de la cultura musical de nuestro tiempo. La lista de los mejores discos de la historia. Aunque - y no cargaremos demasiado las tintas en este asunto- sería más preciso afirmar que se trata de obras significativas desde 1959 hasta principios de los 90 de la música anglosajona. Lo dejamos ahí.

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Un día y tres estaciones en el Museu Egipci de Barcelona (y alrededores)

¿Conocen la “prueba de la puerta” que propone Sonny a Calogero en la película Una historia del Bronx (Robert De Niro, 1993) para saber si la chica con la que va a tener una cita puede ser su primer amor? Consiste en que el hombre para el coche delante de la chica, el seguro de su puerta tiene que estar cerrado; el chico sale, cierra la puerta con llave y se acerca a la chica, la conduce hasta el coche, saca la llave y deja que suba. Cuando la chica esté dentro, el chico vuelve a cerrar la puerta; luego va por detrás y mira por la ventanilla trasera, si la chica no se mueve para levantar el seguro de la puerta del chico para que entre, hay que olvidar a esa chica porque significa que solo piensa en ella. Una versión de la “prueba de la puerta” de Sonny podría servir para medir el cariño y respeto con los que un museo recibe a sus visitantes. ¿Levantan los seguros simbólicos de las puertas para que el público entre y disfrute? ¿Se preocupan por los visitantes más que por sí mismos? La chica de Calogero pasó la “prueba de la puerta”. El Museu Egipci de Barcelona, también.

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Temor y temblor en el capitel del sacrificio de Isaac de la iglesia de San Pedro de la Nave (El Campillo, Zamora)

Para dar con la iglesia de San Pedro de la Nave hay que querer encontrarla, y eso es una mala señal pero también una buena señal que agradará al que le gusta buscar. No hablamos de religión (o no solo de religión), porque hasta para un místico ateo, un católico ateo o un ateo a secas toparse con la iglesia del desaparecido monasterio visigodo de San Pedro de la Nave es cuestión de física y, sobre todo, de química. Hablemos primero un poco de física…

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¿De quién es El amor brujo?

Esta historia mía comienza en una escuela de danza en la Corredoria, un conocido barrio de Oviedo. A sus salas acuden personas para iniciar o perfeccionar distintas disciplinas de baile. En la entrada, Luis Martínez recibe amablemente a quienes llegamos, con ganas e ilusión, buscando el sabio magisterio de Antonio Perea, malagueño, su director y único profesor. Más de 100 alumnos -sobre todo alumnas, la verdad- poblamos esta academia en la que la danza española y el flamenco son sus señas de identidad, aunque no sólo. 

Antonio imparte sus clases con el arte del maestro que sabe enseñar, con naturalidad, paciencia, buen humor y sobre todo con la sabiduría que acarrea a sus espaldas y que se le sale en cada clase quiera él o no. Es bailarín, bailaor, coreógrafo, artista, y no se conforma. Siempre busca un más allá. Con el alumnado que tiene se las arregla para crear eventos que podrían ser festivales de fin de curso, pero él ahonda en lo que las personas pueden llevar dentro y las hace brillar. Prepara verdaderos montajes con una buena dosis de teatralidad atravesada por su increíble gracia e imaginación. Aprovecha las dotes especiales de todos para enriquecer ese espectáculo y rebusca en su larga experiencia como profesional del arte de la danza para generar coreografías y mezclarlas formando un todo con argumento común.

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Entrevista a Ana Esther Velázquez, directora del IES y del Museo “Bernaldo de Quirós” de Mieres 

Ana Esther Velázquez es catedrática de Filosofía y directora del IES Bernaldo de Quirós, en Mieres. El Bernaldo de Quirós está lejos de ser un instituto normal. Desde 1974, el centro de enseñanza alberga en su interior un museo. Las dependencias que lo conforman constituyen la construcción en uso más antigua de Mieres, el Palacio de los marqueses de Camposagrado. El proyecto cultural que envuelve el centro fue comenzado por la antigua directora Carmen Díaz Castañón y continúa en la actualidad cuidado a cargo de Ana Esther y el resto del profesorado. Es un centro donde el arte no solo es algo que se estudie, sino que supone una experiencia con la que se convive. Charlar con ella, al igual que pasear por las salas que integran el museo y el instituto es una oportunidad para reflexionar sobre la importancia del arte en una educación que nos haga personas. 

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Entrevista a la soprano Suzana Nadejde

Suzana Nadejde (Piatra Neamț, Rumanía) ha ganado muchos premios (Premio Sonzogno en el Concurso Internacional Salice d’Oro  de Novara–Milán, 2019; Segundo Premio y Premio del Público en el Concurso Internacional Un futuro de Arte de Medinaceli, Soria; Premio de Excelencia en Música otorgado por el Ministerio de Cultura de Rumanía 2013–2014; Prix Spécial Philharmonie de Chișinău en el Concours Enesco de París, 2025) y ha trabajado con directores de orquesta y de escena como Fabio Luisi, Richard Bonynge, Emilio Sagi, Carlos Aragón, José Miguel Pérez-Sierra o Michael Thomas, y con maestros del canto como Mariella Devia, Sherman Lowe y Vivica Genaux. Los que entienden de verdad de música (en XLI somos, como en todo lo que hacemos, aficionados) dicen que la voz de Suzana se distingue por un timbre potente, expresivo y flexible, cualidades que le permiten abordar con naturalidad un amplio repertorio lírico. Y así tiene que ser, porque el lujo de escuchar las respuestas de Suzana a nuestra entrevista solo es superado por la delicia de escuchar su voz mientras responde.

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¿Dónde me coloco cuando la historia tira un córner?

¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Son las preguntas existenciales clásicas que el pintor Paul Gauguin inmortalizó en su obra de 1897, actualmente en el Museo de Bellas Artes de Boston. La banda punk-rock Siniestro Total añadió, en la canción del álbum “Menos mal que nos queda Portugal”, una cuarta pregunta: “¿Estamos solos en la galaxia o acompañados?”. Hay más preguntas, como las que formula Bertolt Brecht en Preguntas de un obrero ante un libro: ¿el joven Alejandro conquistó la India él solo? ¿Cuándo César derrotó a los galos no llevaba siquiera cocinero? ¿Cuándo Felipe II lloró por su flota hundida, no lo hizo nadie más? Y preguntas más simples pero, según las circunstancias, no menos importantes, como la que plantea en la película Evasión o victoria (John Huston, 1981) el portero accidental Hatch (Sylvester Stallone) a Colby (Micael Caine) cuando viajan a jugar un partido de fútbol contra la selección de la Alemania nazi: “Colby, ¿dónde me pongo cuando tiren un córner?”

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El vacío de «Las meninas»

La clase de Estética era a primera hora de la mañana. Los días anteriores habíamos estado comentando el cuadro Las meninas, de Velázquez. El interés filosófico de este cuadro llevó, por ejemplo, a Michel Foucault a dedicarle precisamente el primer capítulo de su libro más emblemático, Las palabras y las cosas, de 1966. Foucault ofrece una interpretación de la obra en términos que podrían ser congruentes con una interpretación materialista, al señalar que Las meninas consigue un cierre (él no lo llama categorial, pero cabría hacerlo), al introducir dentro de la representación de la obra a los propios espectadores, en el reflejo que de los reyes se ofrece al fondo de la estancia simulada en el cuadro. Es interesante, porque entiende esta obra de Velázquez como una teoría acerca del sentido de la pintura y de la representación. Ya no se pinta para que sea expuesto y visto el cuadro, sino que se pinta con los propios espectadores dentro. Una alumna comentó que en el cuadro se produce algo parecido a cuando se rompe la cuarta pared en el teatro.

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El ágora de las Musas

En esta entrega de “El ágora de las Musas”, la sección en la que entrevistamos a dos personajes relacionados con las Musas, siempre de distintas generaciones, gustos, estilos, formación o trayectoria, nos ponemos bajo la protección de Talía (musa de la comedia) y Melpómene (musa de la tragedia) para hablar con la actriz Xana del Mar y con el historiador del teatro Boni Ortiz.

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Valencia para vivir (o para tres días)

Existen varias maneras de viajar, por ocio o por trabajo, en verano o en invierno, solo o acompañado, con un itinerario perfectamente planeado o decidiendo sobre la marcha… La forma de conocer los lugares cambia mucho en función de si eligen una u otra modalidad. Pongamos Valencia como destino hipotético, si vienen al congreso de medicina interna y anestesiología disfrutarán del auditorio principal del Palacio de les Arts, mientras que si vienen a una despedida de soltero posiblemente recorran las cuadriculadas calles de Ruzafa con sus cientos de bares. Si vienen en familia no sería de extrañar verlos cruzando el túnel de los tiburones en el Oceanogràfic o tomando una horchata con fartons en Santa Catalina, pero si por el contrario han venido a la capital del Turia sin compañía es más probable que pasen la mañana paseando por el barrio del Carmen, tomen un café en alguna de sus terrazas o visiten la preciosa iglesia de San Nicolás. Sin embargo, hay otra forma de conocer Valencia, menos típica que las anteriores pero que yo personalmente recomiendo, y es venir a vivir a Valencia. Así la conocí yo hace más de cuatro años. Son todo ventajas, miren. 

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La Escalera al Cielo está en Gijón

Algunas calles del planeta contienen elementos donde el hormigón y el ladrillo dejan de ser simple material de construcción para convertirse en testimonio de la música. En Nueva York tienes el cruce de Ludlow con Rivington de Manhattan (ahora la “Beastie Boys Square”, portada de su Paul's Boutique (1989) o St. Mark's Place (Led Zeppelin, Physical Graffiti); en Londres, el paso de cebra de Abbey Road. Pero si caminas por el Puerto Deportivo de Gijón, en un punto de conexión del Muelle con el barrio de Cimadevilla, te encuentras con un pasaje colorido de peldaños ascendentes: la Escalera del Rock.

Ubicada entre las calles Claudio Alvargonzález y Óscar Olavarría, esta escalinata era hasta hace unos años anodina y oscura, regada con más frecuencia de lo deseable por la urgencia de paseantes nocturnos. Sin embargo, hoy encontramos en ella un monumento vivo a la melomanía. De un mero atajo urbano a un reciclaje ingenioso de 42 peldaños que muestran algunos de los mejores momentos de la cultura musical de nuestro tiempo. La lista de los mejores discos de la historia. Aunque - y no cargaremos demasiado las tintas en este asunto- sería más preciso afirmar que se trata de obras significativas desde 1959 hasta principios de los 90 de la música anglosajona. Lo dejamos ahí.

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Un día y tres estaciones en el Museu Egipci de Barcelona (y alrededores)

¿Conocen la “prueba de la puerta” que propone Sonny a Calogero en la película Una historia del Bronx (Robert De Niro, 1993) para saber si la chica con la que va a tener una cita puede ser su primer amor? Consiste en que el hombre para el coche delante de la chica, el seguro de su puerta tiene que estar cerrado; el chico sale, cierra la puerta con llave y se acerca a la chica, la conduce hasta el coche, saca la llave y deja que suba. Cuando la chica esté dentro, el chico vuelve a cerrar la puerta; luego va por detrás y mira por la ventanilla trasera, si la chica no se mueve para levantar el seguro de la puerta del chico para que entre, hay que olvidar a esa chica porque significa que solo piensa en ella. Una versión de la “prueba de la puerta” de Sonny podría servir para medir el cariño y respeto con los que un museo recibe a sus visitantes. ¿Levantan los seguros simbólicos de las puertas para que el público entre y disfrute? ¿Se preocupan por los visitantes más que por sí mismos? La chica de Calogero pasó la “prueba de la puerta”. El Museu Egipci de Barcelona, también.

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Temor y temblor en el capitel del sacrificio de Isaac de la iglesia de San Pedro de la Nave (El Campillo, Zamora)

Para dar con la iglesia de San Pedro de la Nave hay que querer encontrarla, y eso es una mala señal pero también una buena señal que agradará al que le gusta buscar. No hablamos de religión (o no solo de religión), porque hasta para un místico ateo, un católico ateo o un ateo a secas toparse con la iglesia del desaparecido monasterio visigodo de San Pedro de la Nave es cuestión de física y, sobre todo, de química. Hablemos primero un poco de física…

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¿De quién es El amor brujo?

Esta historia mía comienza en una escuela de danza en la Corredoria, un conocido barrio de Oviedo. A sus salas acuden personas para iniciar o perfeccionar distintas disciplinas de baile. En la entrada, Luis Martínez recibe amablemente a quienes llegamos, con ganas e ilusión, buscando el sabio magisterio de Antonio Perea, malagueño, su director y único profesor. Más de 100 alumnos -sobre todo alumnas, la verdad- poblamos esta academia en la que la danza española y el flamenco son sus señas de identidad, aunque no sólo. 

Antonio imparte sus clases con el arte del maestro que sabe enseñar, con naturalidad, paciencia, buen humor y sobre todo con la sabiduría que acarrea a sus espaldas y que se le sale en cada clase quiera él o no. Es bailarín, bailaor, coreógrafo, artista, y no se conforma. Siempre busca un más allá. Con el alumnado que tiene se las arregla para crear eventos que podrían ser festivales de fin de curso, pero él ahonda en lo que las personas pueden llevar dentro y las hace brillar. Prepara verdaderos montajes con una buena dosis de teatralidad atravesada por su increíble gracia e imaginación. Aprovecha las dotes especiales de todos para enriquecer ese espectáculo y rebusca en su larga experiencia como profesional del arte de la danza para generar coreografías y mezclarlas formando un todo con argumento común.

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Entrevista a Ana Esther Velázquez, directora del IES y del Museo “Bernaldo de Quirós” de Mieres 

Ana Esther Velázquez es catedrática de Filosofía y directora del IES Bernaldo de Quirós, en Mieres. El Bernaldo de Quirós está lejos de ser un instituto normal. Desde 1974, el centro de enseñanza alberga en su interior un museo. Las dependencias que lo conforman constituyen la construcción en uso más antigua de Mieres, el Palacio de los marqueses de Camposagrado. El proyecto cultural que envuelve el centro fue comenzado por la antigua directora Carmen Díaz Castañón y continúa en la actualidad cuidado a cargo de Ana Esther y el resto del profesorado. Es un centro donde el arte no solo es algo que se estudie, sino que supone una experiencia con la que se convive. Charlar con ella, al igual que pasear por las salas que integran el museo y el instituto es una oportunidad para reflexionar sobre la importancia del arte en una educación que nos haga personas. 

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Entrevista a la soprano Suzana Nadejde

Suzana Nadejde (Piatra Neamț, Rumanía) ha ganado muchos premios (Premio Sonzogno en el Concurso Internacional Salice d’Oro  de Novara–Milán, 2019; Segundo Premio y Premio del Público en el Concurso Internacional Un futuro de Arte de Medinaceli, Soria; Premio de Excelencia en Música otorgado por el Ministerio de Cultura de Rumanía 2013–2014; Prix Spécial Philharmonie de Chișinău en el Concours Enesco de París, 2025) y ha trabajado con directores de orquesta y de escena como Fabio Luisi, Richard Bonynge, Emilio Sagi, Carlos Aragón, José Miguel Pérez-Sierra o Michael Thomas, y con maestros del canto como Mariella Devia, Sherman Lowe y Vivica Genaux. Los que entienden de verdad de música (en XLI somos, como en todo lo que hacemos, aficionados) dicen que la voz de Suzana se distingue por un timbre potente, expresivo y flexible, cualidades que le permiten abordar con naturalidad un amplio repertorio lírico. Y así tiene que ser, porque el lujo de escuchar las respuestas de Suzana a nuestra entrevista solo es superado por la delicia de escuchar su voz mientras responde.

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¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? Son las preguntas existenciales clásicas que el pintor Paul Gauguin inmortalizó en su obra de 1897, actualmente en el Museo de Bellas Artes de Boston. La banda punk-rock Siniestro Total añadió, en la canción del álbum “Menos mal que nos queda Portugal”, una cuarta pregunta: “¿Estamos solos en la galaxia o acompañados?”. Hay más preguntas, como las que formula Bertolt Brecht en Preguntas de un obrero ante un libro: ¿el joven Alejandro conquistó la India él solo? ¿Cuándo César derrotó a los galos no llevaba siquiera cocinero? ¿Cuándo Felipe II lloró por su flota hundida, no lo hizo nadie más? Y preguntas más simples pero, según las circunstancias, no menos importantes, como la que plantea en la película Evasión o victoria (John Huston, 1981) el portero accidental Hatch (Sylvester Stallone) a Colby (Micael Caine) cuando viajan a jugar un partido de fútbol contra la selección de la Alemania nazi: “Colby, ¿dónde me pongo cuando tiren un córner?”

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La clase de Estética era a primera hora de la mañana. Los días anteriores habíamos estado comentando el cuadro Las meninas, de Velázquez. El interés filosófico de este cuadro llevó, por ejemplo, a Michel Foucault a dedicarle precisamente el primer capítulo de su libro más emblemático, Las palabras y las cosas, de 1966. Foucault ofrece una interpretación de la obra en términos que podrían ser congruentes con una interpretación materialista, al señalar que Las meninas consigue un cierre (él no lo llama categorial, pero cabría hacerlo), al introducir dentro de la representación de la obra a los propios espectadores, en el reflejo que de los reyes se ofrece al fondo de la estancia simulada en el cuadro. Es interesante, porque entiende esta obra de Velázquez como una teoría acerca del sentido de la pintura y de la representación. Ya no se pinta para que sea expuesto y visto el cuadro, sino que se pinta con los propios espectadores dentro. Una alumna comentó que en el cuadro se produce algo parecido a cuando se rompe la cuarta pared en el teatro.

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El ágora de las Musas

En esta entrega de “El ágora de las Musas”, la sección en la que entrevistamos a dos personajes relacionados con las Musas, siempre de distintas generaciones, gustos, estilos, formación o trayectoria, nos ponemos bajo la protección de Talía (musa de la comedia) y Melpómene (musa de la tragedia) para hablar con la actriz Xana del Mar y con el historiador del teatro Boni Ortiz.

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