Ray Charles y “Lonely Avenue”: ese irresistible terciopelo

Será por el modo en que penden de un hilo la sílabas al cantar, o por ese leve quejido que se le escapa Ray Charles por la garganta, o tal vez sea por esa imagen, la de las ventanas que se niegan a dejar pasar el sol dentro de la habitación, o puede que sea por la cadencia de la baqueta en cada golpe a la caja, por ese arrastrao que tiene lo guapo aunque repte en lugar de caminar; será por la seda, porque no sabemos aún que se va a manchar de sangre, sudor, y lágrimas, porque aún no entendemos que vamos a dejarnos un cigarro mal apagado y va a dejar agujeros como disparos en la delicada gama de suaves que antes la formaban...

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Un recorrido por los ríos de León: Torío, Porma y Curueño

Además de múltiples arroyos y pequeños cauces, hay en la provincia de León un buen puñado de ríos importantes. Nuestra intención en estas páginas no es recorrerlos en su totalidad, aunque sí vamos a repasar algunos de ellos y pedimos disculpas de antemano a aquellos lectores que consideren que la lista es incompleta porque no aparece tal o cual río. Todos tienen su origen en el lado leonés de la Cordillera Cantábrica y pertenecen a la vertiente atlántica, a donde llegan sus aguas a través de las cuencas del río Miño y sobre todo del río Duero. 

Entrevista al barítono Javier Povedano

Javier Povedano (Córdoba) finalizó sus estudios de canto en la Escuela Superior de Canto de Madrid, y además es licenciado en clarinete por el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y tiene un diploma en música de cámara en la Escuela Superior de Música Reina Sofía. Ha ganado diversos concursos en Europa como clarinetista solista y con el Quinteto de Viento Enara. Ganador del Primer Premio y el Premio del Público en el XI Concorso Internazionale di Canto barocco Francesco Provenzale en Nápoles, y Segundo Premio en el XXXIX Concurso Internacional de Canto de Logroño. Javier Povedano no solo canta ópera, sino programas liederísticos o de repertorio sinfónico. Ha cantado como solista la Messa in G de Schubert, Matthäuspassion de Bach, Carmina Burana de Orff, Messiah de Händel, Ein Deutsches Requiem de Brahms, la 9º Sinfonía de Beethoven, el Requiem de Fauré, la Krönungsmesse y el Requiem de Mozart, con orquestas como la Orquesta de Córdoba, la Orquesta Ciudad de Granada, la Orquesta Sinfónica de Navarra, la Orquesta Ciudad de Almería o la Orquesta Filarmonía. Ha trabajado con maestros como Andrea Marcon, José Miguel Pérez Sierra, Óliver Díaz, Guillermo García Calvo, Luciano Acocella, Yi-Chen Lin, Carlos Domínguez Nieto, Aarón Zapico, Lucas Macías, Jacopo Brusa y Ramón Tébar; y ha colaborado con los directores de escena Emilio Sagi, Rafael R. Villalobos, Lorenzo Regazzo, Joan Antón Rechi, Paul-Émile Fourny, Silvia Paoli y Nicola Berloffa. Lástima que no puedan escuchar su voz en esta entrevista, pero a cambio tenemos sus palabras.

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Con faldas y a lo loco

A finales de los años 90 del siglo pasado, apareció un dúo de cantantes españoles que saltó a la fama con una canción, de aquella, rompedora “Por la raja de tu falda”. Pues bien, como dice su estribillo: “Por la raja de tu falda yo me pegué un piñazo con un Seat Panda”. En eso estamos, vamos a ello. La pretensión oculta de este artículo es cómo combinar ese estribillo con el título en español de la película de Billy Wilder Con faldas y a lo loco (Some Like it Hot, 1959). No hace muchos años, preparando material educativo sobre cine...

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Aterrizados en Japón (I)

Nihon e yōkoso!, anunciaba una voz femenina por megafonía al llegar al aeropuerto internacional de Narita, en Tokio, dándonos la bienvenida al país del Sol Naciente. Tras el trámite pertinente en el control de inmigración, gestionado por jubilados de aspecto septuagenario que ordenan las colas y agilizan el proceso previo a la revisión y sellado del pasaporte, para poder seguir prestando un servicio a su país acorde con sus capacidades -uno de los muchísimos detalles de las maneras y costumbres que nos robarían el corazón en tierra nipona-, comprobamos que un agente de la ley había pegado en nuestros documentos un sello con el monte Fuji de fondo.  

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¿Por qué hay nada en lugar de algo?

El filósofo alemán Gottfried Leibniz se preguntó en el siglo XVII por qué hay algo en lugar de nada. ¿Por qué existe la revista XLI, el lector de XLI y, para abreviar, el universo? ¿No es más sencilla la nada que el ser? La nada no tiene que ser explicada, pero el ser da para muchos libros e incluso para alguna que otra tertulia televisiva. Ya no es cuestión de si vivimos o no en el mejor de los mundos posibles, sino por qué hay algo en lugar de nada. Ludwig Wittgenstein dice en su Tractatus Logico-Philosophicus que lo místico no es cómo es el mundo, sino que el mundo sea, aunque esta cuestión no es más que un pseudoproblema: hablar de por qué hay algo en lugar de nada no tiene sentido porque excede los límites del lenguaje.

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Umberto Eco, El nombre de la rosa y el Principado de Asturias1

El semiólogo, filósofo y novelista piamontés Umberto Eco (Alessandria, 1932-Milán, 2016) se consagró como narrador en 1980, con la publicación de El nombre de la rosa (Il nome della rosa). Exitosa y afamada novela histórica de ambientación bajomedieval, de sesgo culturalista e impronta filosófico-detectivesca, fue llevada a la gran pantalla seis años más tarde por el cineasta galo Jean Jacques Annaud, convertida en miniserie de televisión (con 8 episodios de sesenta minutos de duración cada uno) en 2019 por Giacomo Battiato y adaptada al formato novela gráfica por Milo Manara en dos volúmenes (Barcelona: Lumen, 2023 y 2026 en la edición en castellano). 

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Remando hacia la Prehistoria: el combate que llaman navegación

Antes de que arranque esta pequeña incursión arqueológica conviene aclarar el origen y las pretensiones de la misma. Sin duda los galeotes que abanderan esta singular experiencia que es Rema y Vive son los que han arrastrado a este grumete dedicado a la Prehistoria a dar tumbos (igual que el Ulises de Javier Krahe) fuera de aulas y gestiones, que suelen tenerlo remando gran parte del año. Por ello, el goce de emprender esta aventura tan diferente no negaré que es elevado, y el agradecimiento a los promotores sincero, por su confianza, que espero no traicionar. 

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El mar que no está triste ni azul

Como dice Daniel Entrialgo, el color azul es como un concierto de los Rolling Stones, los macarrones con tomate, la pintura impresionista, una canasta de Michael Jordan o una vieja película de Steven Spielberg: gusta a todo el mundo o, lo que es más importante, no disgusta a nadie. Al menos en occidente. No en las culturas orientales, ni en África, que prefiere los tonos terrosos y verdes, amarillos y rojos. Pero no siempre fue así. El color azul tiene, como todo, historia. Y su historia no es exactamente la historia de un éxito anunciado. Para empezar, el azul no es en absoluto el color más frecuente del planeta azul porque apenas hay especies vegetales o animales que sean azules de forma natural. Nuestra comida no es azul (¿no es cierto que la píldora azul que Morfeo ofrece a Neo en Matrix da un poco de… cosa?). Los pigmentos azulados de origen mineral con los que se pintaron grandes obras de arte del pasado eran tan escasos y complejos de elaborar que se consideraban un producto de lujo. ¿Qué ocurrió para que el azul se convirtiera en los macarrones con tomate de los colores?