Derecho natural, cristianismo y clásicos griegos

Fue la inagotable ansia de verdad, esa mezcla peligrosa de curiosidad filosófica y obsesión existencial, la que se desprendía del espíritu del joven Agustin, ahora san Agustín de Hipone (354-430), y lo empujó a tomarse la filosofía muy en serio. Para él, no era un pasatiempo respetable ni un adorno intelectual, sino la única vía de escape ante los innumerables problemas que veía acumularse en la vida humana: qué es la esencia, de dónde viene el mal, qué se supone que es la verdad… preguntas incómodas, de esas que no se resuelven con buenas intenciones ni con frases motivacionales.

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Kaspar Hauser, la piedra de clave

[…] “uno podía haber creído estar obligado a elegir entre considerarlo un habitante de otro planeta trasladado a la tierra por medio de algún milagro o uno de aquellos hombres de Platón que, nacido y criado bajo tierra, solo a edad madura había subido al mundo superior y a la luz del sol”

Kaspar Hauser, Feuerbach

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Entrevista a Luis Martínez Sánchez, Oblato del monasterio cisterciense de Santa María de Sobrado

Luis Martínez Sánchez fue médico de Atención Primaria, y durante sus últimos años laborales estuvo destinado en el Centro de Salud “Severo Ochoa” de Gijón. Desde su jubilación, ora el labora en el Monasterio cisterciense de Santa María de Sobrado, en……...

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Danzad, danzad, malditos

Como dice el humorista Leo Harlem: “Llega ese día fatídico en que te miras en el espejo y dices: pero bueno, pero bueno, pero bueno, si tengo tripita”; y escuchas por detrás la voz de tu pareja (o de tu superyo, si eres freudiano) y te dice: “Mañana, mañana nos apuntamos a bailar”. Y, entre risas nerviosas y mala conciencia, vas y aceptas.

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Yo una vez fui Lisístrata

Andrea Carballo. Corría el año 2008. Apenas tenía 16 años y la vida me proponía un nuevo reto: hacer el bachillerato. Nuevo sitio, nueva etapa, nueva gente… En medio de aquel estreno vital empezaron a despertarse en mí sentimientos de rabia y de lucha, al calor de algo que alguien me contó que se llamaba conciencia de clase.

Inicié esa etapa con la cabeza rapada, unas botas y unos tirantes, y me fui a una optativa: Psicología. Un hombre alto, de pelo canoso, se encargaba de impartirla. Venía a clase con ilusión, nos enseñaba, pero, sobre todo, nos estimulaba. Sus clases nunca eran suficientes. Siempre queríamos más.

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De la imbecilidad moral

Silvia Cosío. ¡Y vaya si era una amenaza! Porque para Ellen Berent (Gene Tierney) y Russell Quinton (Vincent Price) el amor es amenazador, terrible, asfixiante, lleno de rencor y egoísmo. Como Catherine y Heathcliff en “Cumbres Borrascosas”, el amor saca lo peor de Ellen y Russell, destruyendo todo a su paso y, al igual que con Catherine y Heathcliff, a todo el mundo le hubiera ido mucho mejor si hubieran acabado juntos. En este caso no es difícil imaginar a Ellen y Russell como unos Underwood de los años cuarenta, pero Ellen se enamora de Richard Harland (Cornel Wilde) en un tren y se lía parda. Porque ella es bella y él idiota, la receta perfecta para el desastre: al fin y al cabo son  los ingredientes principales con los que se hornearon la mayoría de las películas de cine negro.

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Andrógino

Claudia Mori Díez.
Una interpretación del mito de los hombres dobles que aparece en El Banquete de Platón

En El Banquete de Platón, aparece la siguiente descripción de los andróginos:
un hombre y una mujer, unidos por el pecho y el vientre, con cuatro piernas, cuatro brazos y una cabeza con dos semblantes

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¿Y por qué no?

Una tarde filosófica en la Universidad Popular de Gijón.

Hay una leyenda muy conocida que habla de un examen de filosofía con una sola pregunta: “¿Por qué?”. Y una respuesta de sobresaliente: “¿Por qué no?”. El contexto cambia, a veces es un examen de selectividad, a veces es en la universidad, pero siempre es la misma respuesta brillante a la misma pregunta grandilocuente. Y eso es una pequeña muestra del misterio que rodea a veces la palabra “filosofía”.

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¿Quién está dispuesto a comprar un debate sobre el tiempo?

Antonio Rico.
El 31 de diciembre de 1899, George Wells (Rod Taylor) invita a sus amigos para mostrarles su último invento, en el que lleva trabajando dos años. “Tiene que ver con el tiempo”, anuncia de forma misteriosa. El doctor Phillip Hillyer (Sebastian Cabot) está encantado: “Siempre he mantenido que lo que nuestra nación necesita es un reloj de precisión. La Marina lo necesita, el Ejército lo necesita y la artillería no digamos”. David Filby (Alan Young), que conoce bien a George, no cree que su amigo haya empleado su tiempo construyendo un nuevo tipo de reloj.

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Derecho natural, cristianismo y clásicos griegos

Fue la inagotable ansia de verdad, esa mezcla peligrosa de curiosidad filosófica y obsesión existencial, la que se desprendía del espíritu del joven Agustin, ahora san Agustín de Hipone (354-430), y lo empujó a tomarse la filosofía muy en serio. Para él, no era un pasatiempo respetable ni un adorno intelectual, sino la única vía de escape ante los innumerables problemas que veía acumularse en la vida humana: qué es la esencia, de dónde viene el mal, qué se supone que es la verdad… preguntas incómodas, de esas que no se resuelven con buenas intenciones ni con frases motivacionales.

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Kaspar Hauser, la piedra de clave

[…] “uno podía haber creído estar obligado a elegir entre considerarlo un habitante de otro planeta trasladado a la tierra por medio de algún milagro o uno de aquellos hombres de Platón que, nacido y criado bajo tierra, solo a edad madura había subido al mundo superior y a la luz del sol”

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Entrevista a Luis Martínez Sánchez, Oblato del monasterio cisterciense de Santa María de Sobrado

Luis Martínez Sánchez fue médico de Atención Primaria, y durante sus últimos años laborales estuvo destinado en el Centro de Salud “Severo Ochoa” de Gijón. Desde su jubilación, ora el labora en el Monasterio cisterciense de Santa María de Sobrado, en……...

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Danzad, danzad, malditos

Como dice el humorista Leo Harlem: “Llega ese día fatídico en que te miras en el espejo y dices: pero bueno, pero bueno, pero bueno, si tengo tripita”; y escuchas por detrás la voz de tu pareja (o de tu superyo, si eres freudiano) y te dice: “Mañana, mañana nos apuntamos a bailar”. Y, entre risas nerviosas y mala conciencia, vas y aceptas.

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Andrea Carballo. Corría el año 2008. Apenas tenía 16 años y la vida me proponía un nuevo reto: hacer el bachillerato. Nuevo sitio, nueva etapa, nueva gente… En medio de aquel estreno vital empezaron a despertarse en mí sentimientos de rabia y de lucha, al calor de algo que alguien me contó que se llamaba conciencia de clase.

Inicié esa etapa con la cabeza rapada, unas botas y unos tirantes, y me fui a una optativa: Psicología. Un hombre alto, de pelo canoso, se encargaba de impartirla. Venía a clase con ilusión, nos enseñaba, pero, sobre todo, nos estimulaba. Sus clases nunca eran suficientes. Siempre queríamos más.

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Silvia Cosío. ¡Y vaya si era una amenaza! Porque para Ellen Berent (Gene Tierney) y Russell Quinton (Vincent Price) el amor es amenazador, terrible, asfixiante, lleno de rencor y egoísmo. Como Catherine y Heathcliff en “Cumbres Borrascosas”, el amor saca lo peor de Ellen y Russell, destruyendo todo a su paso y, al igual que con Catherine y Heathcliff, a todo el mundo le hubiera ido mucho mejor si hubieran acabado juntos. En este caso no es difícil imaginar a Ellen y Russell como unos Underwood de los años cuarenta, pero Ellen se enamora de Richard Harland (Cornel Wilde) en un tren y se lía parda. Porque ella es bella y él idiota, la receta perfecta para el desastre: al fin y al cabo son  los ingredientes principales con los que se hornearon la mayoría de las películas de cine negro.

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Andrógino

Claudia Mori Díez.
Una interpretación del mito de los hombres dobles que aparece en El Banquete de Platón

En El Banquete de Platón, aparece la siguiente descripción de los andróginos:
un hombre y una mujer, unidos por el pecho y el vientre, con cuatro piernas, cuatro brazos y una cabeza con dos semblantes

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Una tarde filosófica en la Universidad Popular de Gijón.

Hay una leyenda muy conocida que habla de un examen de filosofía con una sola pregunta: “¿Por qué?”. Y una respuesta de sobresaliente: “¿Por qué no?”. El contexto cambia, a veces es un examen de selectividad, a veces es en la universidad, pero siempre es la misma respuesta brillante a la misma pregunta grandilocuente. Y eso es una pequeña muestra del misterio que rodea a veces la palabra “filosofía”.

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Antonio Rico.
El 31 de diciembre de 1899, George Wells (Rod Taylor) invita a sus amigos para mostrarles su último invento, en el que lleva trabajando dos años. “Tiene que ver con el tiempo”, anuncia de forma misteriosa. El doctor Phillip Hillyer (Sebastian Cabot) está encantado: “Siempre he mantenido que lo que nuestra nación necesita es un reloj de precisión. La Marina lo necesita, el Ejército lo necesita y la artillería no digamos”. David Filby (Alan Young), que conoce bien a George, no cree que su amigo haya empleado su tiempo construyendo un nuevo tipo de reloj.

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