¿Cuánto tiempo llevas remando, XLI?

Enrique Á. Mastache. Ben-Hur (1959), la película de William Wyler, es un pretexto. Y es que de algún modo sugerente se tenía que presentar la vida, pasión y muerte de Cristo, y se tomó como excusa esta estupenda película de romanos…

Demetrio no se aclara

Juan J. Alonso.
Apostillas a la entrevista a Santiago Alaiz.

La cuestión cristiana es el núcleo de La túnica sagrada (The Robe, 1953) y su secuela, Demetrio y los gladiadores (Demetrius and the Gladiators, Delmer Daves, 1954). El hilo conductor de las dos películas, que se desarrollan en una época anterior…

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Impetuoso… ¡Homérico!

151 diálogos con declaraciones de amor, noviazgos, bodas y matrimonios de cine
Primera parte

Impetuoso… ¡Homérico!

Michaleen Oge Flynn (Barry Fitzgerald) al ver destrozada la cama de Sean Thornton (John Wayne) y Mary Kate Danaher (Maureen O´Hara) después de su noche de bodas en El hombre tranquilo (The Quiet Man, 1952), de John Ford con guion de Frank S. Nugent basado en el relato de Maurice Walsh

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Con gafas y sin Luna

Juan J. Alonso.
Todo funciona en Qué bello es vivir (It´s a Wonderful Life, 1946). Y eso que en la película de Frank Capra se mezcla una discusión en el cielo entre dos ángeles representados por estrellas centelleantes, un ángel de segunda clase que todavía no ha ganado sus alas al que le gusta el vino caliente, un capitalista en silla de ruedas que habría asustado hasta a Carlos Marx, una compañía de empréstitos con más corazón que cartera, una ciudad maravillosamente nevada (Bedford Falls) que puede ser también una ciudad terroríficamente nevada (Pottersville), una casa con goteras y corrientes de aire en la que todos querríamos vivir, un cuervo doméstico, un puente sobre aguas turbulentas, un taxista y un policía intercambiables, un baile que acaba en un baño multitudinario en una piscina, una flor con los pétalos rotos, una mujer que está a punto de pisar el lado salvaje de la vida, un diálogo maravilloso sobre la Luna, trineos no tan inquietantes como el “Rosebud” de Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, 1941), héroes de guerra que vuelven a casa por Navidad, sonrisas, muchas lágrimas y, sobre todo, Mary Hatch (Donna Reed) y George Bailey (James Stewart).

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El hombre sin nombre

Pablo Huerga Melcón.
En Benavides de Órbigo, mi pueblo, se conserva todavía el edificio del último de los muchos cines que en su tiempo hubo: el Gran Cine Imperial. Como una reliquia del pasado, se yergue en medio del pueblo; un templo olvidado que amenaza ruina, con algunos pintarrajos por las paredes y ventanas tapiadas. Todavía mantiene en lo alto el último de sus rótulos, muy sugerente, por cierto, con la silueta de un vaquero montado a caballo en el horizonte del gran valle. Iconografías de cine puro. Ahí se ha quedado, al lado de la carretera, como un pecio varado en la orilla, azotado por los vientos, mantenido por la estructura y la dignidad de lo que fue.

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Entrevista al actor Luis Fernández de Eribe

Más acá y más allá de la película El bueno, el feo y el malo.
Nos ha visitado en Oviedo Luis Fernández de Eribe (Bilbao, 1949). Actor español de cine, televisión y publicidad. Conocido por su extensa trayectoria como actor de reparto y en la industria audiovisual española, ha trabajado con Almodóvar, José Luis Garci y Álex de la Iglesia, entre otros muchos directores. Ingeniero químico de profesión, posee un máster en Dirección de Residencias Geriátricas, aunque ha desarrollado su carrera pública fundamentalmente en las artes escénicas. Su formación interpretativa incluye estudios con el director de escena Guillermo Heras, el teórico teatral Jorge Eines y formación en doblaje e interpretación audiovisual (1). XLI planteó una entrevista sobre su trayectoria profesional y su experiencia y recuerdos en el clásico El bueno, el feo y el malo, de Sergio Leone.

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La esvástica en la taquilla

Fernando Cuesta.
En 1945, mientras se luchaba todavía en muchos frentes[1], Roberto Rossellini separó el placer y el dolor apenas con una puerta en su, por tantos conceptos extraordinaria, Roma, ciudad abierta (Roma città aperta). El director italiano no lo sabía, por supuesto, pero estaba sentando (de forma absolutamente involuntaria, naturalmente) las bases de un subgénero llamado a ser explotado hasta la extenuación algunas décadas más tarde por diversos productores poco escrupulosos de varios países. Esta afirmación, que tal vez pueda sonar herética, no lo es tanto si aislamos algunos elementos que aparecen en la aclamada película de Rossellini y los extrapolamos a una serie de filmes concebidos y realizados con unas intenciones muy diferentes a las que animaran a uno de los venerables y venerados padres del neorrealismo.

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Entrevista al periodista cultural Gregorio Belinchón

Gregorio Belinchón Yagüe, licenciado en Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información en la Universidad Complutense y licenciado en Estudios Internacionales por la Sociedad de Estudios Internacionales y el CSIC, es redactor de cultura en el diario El País,…

¿Cuánto tiempo llevas remando, XLI?

Enrique Á. Mastache. Ben-Hur (1959), la película de William Wyler, es un pretexto. Y es que de algún modo sugerente se tenía que presentar la vida, pasión y muerte de Cristo, y se tomó como excusa esta estupenda película de romanos…

Demetrio no se aclara

Juan J. Alonso.
Apostillas a la entrevista a Santiago Alaiz.

La cuestión cristiana es el núcleo de La túnica sagrada (The Robe, 1953) y su secuela, Demetrio y los gladiadores (Demetrius and the Gladiators, Delmer Daves, 1954). El hilo conductor de las dos películas, que se desarrollan en una época anterior…

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151 diálogos con declaraciones de amor, noviazgos, bodas y matrimonios de cine
Primera parte

Impetuoso… ¡Homérico!

Michaleen Oge Flynn (Barry Fitzgerald) al ver destrozada la cama de Sean Thornton (John Wayne) y Mary Kate Danaher (Maureen O´Hara) después de su noche de bodas en El hombre tranquilo (The Quiet Man, 1952), de John Ford con guion de Frank S. Nugent basado en el relato de Maurice Walsh

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Juan J. Alonso.
Todo funciona en Qué bello es vivir (It´s a Wonderful Life, 1946). Y eso que en la película de Frank Capra se mezcla una discusión en el cielo entre dos ángeles representados por estrellas centelleantes, un ángel de segunda clase que todavía no ha ganado sus alas al que le gusta el vino caliente, un capitalista en silla de ruedas que habría asustado hasta a Carlos Marx, una compañía de empréstitos con más corazón que cartera, una ciudad maravillosamente nevada (Bedford Falls) que puede ser también una ciudad terroríficamente nevada (Pottersville), una casa con goteras y corrientes de aire en la que todos querríamos vivir, un cuervo doméstico, un puente sobre aguas turbulentas, un taxista y un policía intercambiables, un baile que acaba en un baño multitudinario en una piscina, una flor con los pétalos rotos, una mujer que está a punto de pisar el lado salvaje de la vida, un diálogo maravilloso sobre la Luna, trineos no tan inquietantes como el “Rosebud” de Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, 1941), héroes de guerra que vuelven a casa por Navidad, sonrisas, muchas lágrimas y, sobre todo, Mary Hatch (Donna Reed) y George Bailey (James Stewart).

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Pablo Huerga Melcón.
En Benavides de Órbigo, mi pueblo, se conserva todavía el edificio del último de los muchos cines que en su tiempo hubo: el Gran Cine Imperial. Como una reliquia del pasado, se yergue en medio del pueblo; un templo olvidado que amenaza ruina, con algunos pintarrajos por las paredes y ventanas tapiadas. Todavía mantiene en lo alto el último de sus rótulos, muy sugerente, por cierto, con la silueta de un vaquero montado a caballo en el horizonte del gran valle. Iconografías de cine puro. Ahí se ha quedado, al lado de la carretera, como un pecio varado en la orilla, azotado por los vientos, mantenido por la estructura y la dignidad de lo que fue.

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Entrevista al actor Luis Fernández de Eribe

Más acá y más allá de la película El bueno, el feo y el malo.
Nos ha visitado en Oviedo Luis Fernández de Eribe (Bilbao, 1949). Actor español de cine, televisión y publicidad. Conocido por su extensa trayectoria como actor de reparto y en la industria audiovisual española, ha trabajado con Almodóvar, José Luis Garci y Álex de la Iglesia, entre otros muchos directores. Ingeniero químico de profesión, posee un máster en Dirección de Residencias Geriátricas, aunque ha desarrollado su carrera pública fundamentalmente en las artes escénicas. Su formación interpretativa incluye estudios con el director de escena Guillermo Heras, el teórico teatral Jorge Eines y formación en doblaje e interpretación audiovisual (1). XLI planteó una entrevista sobre su trayectoria profesional y su experiencia y recuerdos en el clásico El bueno, el feo y el malo, de Sergio Leone.

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La esvástica en la taquilla

Fernando Cuesta.
En 1945, mientras se luchaba todavía en muchos frentes[1], Roberto Rossellini separó el placer y el dolor apenas con una puerta en su, por tantos conceptos extraordinaria, Roma, ciudad abierta (Roma città aperta). El director italiano no lo sabía, por supuesto, pero estaba sentando (de forma absolutamente involuntaria, naturalmente) las bases de un subgénero llamado a ser explotado hasta la extenuación algunas décadas más tarde por diversos productores poco escrupulosos de varios países. Esta afirmación, que tal vez pueda sonar herética, no lo es tanto si aislamos algunos elementos que aparecen en la aclamada película de Rossellini y los extrapolamos a una serie de filmes concebidos y realizados con unas intenciones muy diferentes a las que animaran a uno de los venerables y venerados padres del neorrealismo.

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Entrevista al periodista cultural Gregorio Belinchón

Gregorio Belinchón Yagüe, licenciado en Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información en la Universidad Complutense y licenciado en Estudios Internacionales por la Sociedad de Estudios Internacionales y el CSIC, es redactor de cultura en el diario El País,…

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