XLI – II. Editorial

En la presentación de XLI, revista [cultural] para galeotes en la Antigua Escuela de Comercio de Gijón, dijimos que la actualidad caduca muy rápido. Los clásicos, sin embargo, son para siempre. En la maravillosa película El tiempo en sus manos (George Pal, 1960), el científico George Wells (Rod Taylor) prefiere utilizar su máquina del tiempo para ir al futuro antes que visitar el pasado. Error. En XLI entendemos que reflexionar sobre el pasado y sobre lo que podríamos llamar presente continuo es la mejor manera de entender un poco lo que nos pasa hoy mismo por la mañana. ¿El futuro? No conocemos a ese señor. El futuro con el que se encuentra George en El tiempo en sus manos es muy deprimente, aunque al final elige quedarse allí en compañía de Weena (Yvette Mimieux). El futuro. Ya.

La ciudad de San Ángeles de Demolition Man (Marco Brambilla, 1993) con sus policías zen, es del año 2032. La ciudad de Los Ángeles donde Roy Deckard se dedica a cazar replicantes en Blade Runner (Ridley Scott, 1992) nos lleva al año 2019 (que ya es pasado), y el espantoso mundo de Cuando el destino nos alcance (Richard Fleischer, 1973) estaba en el año 2022. La siniestra cúpula de La fuga de Logan (Michael Anderson, 1976) cercana a lo que un día fue Washington D. C. fue construida tras la catástrofe del año 2274, el planeta al que llega el astronauta Taylor en El planeta de los simios (que resulta ser la Tierra) se mueve en el año 3978, y el mundo de los simples Eloi y los monstruosos Morlocks en el que se detiene la máquina del tiempo construida por George en El tiempo en sus manos nos presenta una devastada humanidad en el año 802.701. En realidad, todas las fechas futuras (y pasadas) de la ciencia-ficción hablan del presente y sirven, como quería Sócrates, para conocernos a nosotros mismos. Y el pasado también habla del presente. El número II de XLI no pretende viajar al año 802.701, sino pasear por el románico rural gijonés, el Portugal de Manuel Torga, la Atenas de Leigh Fermor, un monasterio trapense, un museo de Candás o los enormes espacios de Uzbekistán. O sea, el pasado y el presente, o el pasado en el presente. En realidad, hoy por la mañana. Y sin fecha de caducidad.

Contenido de este número

Portada

    • Vera María Huerga Castro

Edición

    • Rema y Vive Editorial

    • C/ Calderón de la Barca, nº 4, 4º D

    • 33204 Gijón

    • Asturias

    • remayviveeditorial@gmail.com

    • www.remayvive.com

    • tfno. 665120590

Dirección

    • Juan J. Alonso

    • Enrique Á. Mastache

    • Jorge Alonso

Diseño y maquetación

    • Javier Antonio Puente

    • Marco Recuero

XLI, revista cultural para galeotes. ISSN 3101-5077 /

XLI – II. Editorial

En la presentación de XLI, revista [cultural] para galeotes en la Antigua Escuela de Comercio de Gijón, dijimos que la actualidad caduca muy rápido. Los clásicos, sin embargo, son para siempre. En la maravillosa película El tiempo en sus manos (George Pal, 1960), el científico George Wells (Rod Taylor) prefiere utilizar su máquina del tiempo para ir al futuro antes que visitar el pasado. Error. En XLI entendemos que reflexionar sobre el pasado y sobre lo que podríamos llamar presente continuo es la mejor manera de entender un poco lo que nos pasa hoy mismo por la mañana. ¿El futuro? No conocemos a ese señor. El futuro con el que se encuentra George en El tiempo en sus manos es muy deprimente, aunque al final elige quedarse allí en compañía de Weena (Yvette Mimieux). El futuro. Ya.

La ciudad de San Ángeles de Demolition Man (Marco Brambilla, 1993) con sus policías zen, es del año 2032. La ciudad de Los Ángeles donde Roy Deckard se dedica a cazar replicantes en Blade Runner (Ridley Scott, 1992) nos lleva al año 2019 (que ya es pasado), y el espantoso mundo de Cuando el destino nos alcance (Richard Fleischer, 1973) estaba en el año 2022. La siniestra cúpula de La fuga de Logan (Michael Anderson, 1976) cercana a lo que un día fue Washington D. C. fue construida tras la catástrofe del año 2274, el planeta al que llega el astronauta Taylor en El planeta de los simios (que resulta ser la Tierra) se mueve en el año 3978, y el mundo de los simples Eloi y los monstruosos Morlocks en el que se detiene la máquina del tiempo construida por George en El tiempo en sus manos nos presenta una devastada humanidad en el año 802.701. En realidad, todas las fechas futuras (y pasadas) de la ciencia-ficción hablan del presente y sirven, como quería Sócrates, para conocernos a nosotros mismos. Y el pasado también habla del presente. El número II de XLI no pretende viajar al año 802.701, sino pasear por el románico rural gijonés, el Portugal de Manuel Torga, la Atenas de Leigh Fermor, un monasterio trapense, un museo de Candás o los enormes espacios de Uzbekistán. O sea, el pasado y el presente, o el pasado en el presente. En realidad, hoy por la mañana. Y sin fecha de caducidad.

Contenido de este número

Portada

    • Vera María Huerga Castro

Edición

    • Rema y Vive Editorial

    • C/ Calderón de la Barca, nº 4, 4º D

    • 33204 Gijón

    • Asturias

    • remayviveeditorial@gmail.com

    • www.remayvive.com

    • tfno. 665120590

Dirección

    • Juan J. Alonso

    • Enrique Á. Mastache

    • Jorge Alonso

Diseño y maquetación

    • Javier Antonio Puente

    • Marco Recuero

Revista