Estamos en el año del Señor de 1327 y a Umberto Eco le apetece envenenar a un monje. Pero vamos a dejar algo bien claro antes de empezar: una cosa es El nombre de la rosa, la novela de Eco, y otra El nombre de la rosa (1986), la película de Jean-Jacques Annaud. La película de Annaud (director también de la maravillosa aventura prehistórica En busca del fuego, 1981) se presenta como un “palimpsesto” sobre El nombre de la rosa. Es decir que, en este caso, una rosa no es una rosa: son dos.
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