De la imbecilidad moral

La tragedia es no entender nada

Silvia Cosío. ¡Y vaya si era una amenaza! Porque para Ellen Berent (Gene Tierney) y Russell Quinton (Vincent Price) el amor es amenazador, terrible, asfixiante, lleno de rencor y egoísmo. Como Catherine y Heathcliff en “Cumbres Borrascosas”, el amor saca lo peor de Ellen y Russell, destruyendo todo a su paso y, al igual que con Catherine y Heathcliff, a todo el mundo le hubiera ido mucho mejor si hubieran acabado juntos. En este caso no es difícil imaginar a Ellen y Russell como unos Underwood de los años cuarenta, pero Ellen se enamora de Richard Harland (Cornel Wilde) en un tren y se lía parda. Porque ella es bella y él idiota, la receta perfecta para el desastre: al fin y al cabo son  los ingredientes principales con los que se hornearon la mayoría de las películas de cine negro.

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XLI, revista cultural para galeotes. ISSN 3101-5077 /

De la imbecilidad moral

La tragedia es no entender nada

Silvia Cosío. ¡Y vaya si era una amenaza! Porque para Ellen Berent (Gene Tierney) y Russell Quinton (Vincent Price) el amor es amenazador, terrible, asfixiante, lleno de rencor y egoísmo. Como Catherine y Heathcliff en “Cumbres Borrascosas”, el amor saca lo peor de Ellen y Russell, destruyendo todo a su paso y, al igual que con Catherine y Heathcliff, a todo el mundo le hubiera ido mucho mejor si hubieran acabado juntos. En este caso no es difícil imaginar a Ellen y Russell como unos Underwood de los años cuarenta, pero Ellen se enamora de Richard Harland (Cornel Wilde) en un tren y se lía parda. Porque ella es bella y él idiota, la receta perfecta para el desastre: al fin y al cabo son  los ingredientes principales con los que se hornearon la mayoría de las películas de cine negro.

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