Jorge Alonso.
Es difícil imaginar al tipo de sensibilidad explosiva que en 1979 ponía en órbita al público del Madison Square Garden de Nueva York los días 21 y 22 de septiembre en los No Nukes, dos conciertos contra la proliferación de armas nucleares que Jackson Brown organizó y que El Jefe y su E Street Band hicieron legendarios, inolvidables, imprescindibles. Es difícil, decíamos, imaginarlo escribiendo apenas tres años después de aquel despliegue una canción como “Nebraska”, un disco como Nebraska, un estado de ánimo como el del Nebraska.
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