Jose Errasti.
I. El templo Ryoan de Kyoto posee el jardín zen más famoso de todo Japón. Es un karesansui rectangular, de unos diez metros de ancho y veinticinco metros de largo; un muro de piedra y un porche de madera limitan dos de sus lados, dejando los otros dos como el único perímetro que el visitante puede recorrer. Los jardines zen buscan ser la construcción más cercana a la nada elaborada por el ser humano: una lámina de fina gravilla meticulosamente peinada, en donde, en este caso, se encuentran posadas quince piedras de diferentes tamaños en una distribución que podría parecer azarosa. No es así. De hecho, es extremadamente compleja: se sitúe donde se sitúe el espectador, sólo podrá ver catorce de las quince piedras. Desde cualquier punto de vista siempre alguna piedra quedará oculta por alguna otra.
Solo para suscriptores
Debes ser miembro para acceder a este contenido.





























