Durante el verano más cálido que se recuerda y en una de esas largas sobre-siestas interminables de las canículas de agosto en Castilla, por eso de matar el tiempo y el tedio, me puse a revisar antiguos álbumes de fotos familiares. Entre páginas abigarradas de momentos de la familia, me encuentro con una pequeña foto con siete jóvenes vestidos de romanos en una plaza de toros.
En un principio pensé que era una simple imagen de algún carnaval, pero la calidad de los disfraces me resultaba un poco extraña para la época. Así, como de refilón, le pregunto a Justina, mi suegra, quiénes eran y el porqué del disfraz. Ella me dice que siempre le había contado Santiago, su marido y mi suegro, que durante la mili en Burgos había trabajado de extra en la película Demetrio y los gladiadores (en la fotografía de la época el primero por la izquierda). Yo ni había visto la peli, ni siquiera me sonaba. Reconozco mi imperdonable incultura en el género del péplum. Como de broma, al día siguiente envío la imagen de la foto por WhatsApp a mi amigo Juan Jesús Alonso, para mí la autoridad suprema en ese género cinematográfico, el tigre de Mompracem, la Wikipedia de los Cárpatos. La idea era recordar los maravillosos juegos de investigación que hacía el periódico “El País” no hace tantos años. La pregunta fue: “¿De qué peli son estos extras? Si lo adivinas, te cuento la historia”. Esa tonta adivinanza generó un sinfín de interrogantes, de investigaciones y de respuestas con nuevas preguntas que paso a reseñar.
Juan, por supuesto, no acertó la película, ni a la primera (Ursus), ni a la segunda (La rebelión de los gladiadores), ni a la tercera (Los últimos días de Pompeya)… Comencé a hacer aproximaciones y, al final, rendido, tuve que explicarle la historia que mi suegro nos había vuelto a contar.
Durante los días siguientes, comenzó un interrogatorio implacable y quizá un poco inmisericorde para con un hombre de 91 años. Entre las nieblas de la memoria, Santiago fue desgranando recuerdos, algunos conocidos y otros nuevos que, poco a poco fueron haciendo un dibujo de aquellos años de su vida.
La historia de Santiago Alaiz
Santiago es el quinto hijo de seis hermanos de una familia de trabajadores del campo. Sus padres se llamaban Santiago y Valentina. La familia vivía como caseros en una de las entradas de la casa familiar de los Cortes Álvarez de Miranda en la plaza de Saldaña (Palencia) y trabajaban para ellos tanto los padres como los hijos, según iban teniendo uso de razón.
Con 21 años Santiago, ya huérfano de padre, trabajaba como tractorista para la familia de la que eran caseros. El verano de 1955 fue requerido por sus patronos para ir a ayudar en las labores agrícolas en Torrelaguna, un pueblo del norte de Madrid. En Torrelaguna vivían y tenían labor los padres de Don Diego Montalvo, capitán del ejército del aire y nuevo yerno de la familia para la que trabajaba la familia de Santiago en Saldaña.
La pregunta surgió casi espontáneamente: pero ¿la foto de la plaza de toros no es de Burgos? Santiago me comenta: Sí, claro, pero también me eligieron en Torrelaguna (Madrid) para una película de Alejandro Magno. ¿Alejandro Magno? ¿Qué Alejandro Magno? Yo no sabía que la película Alejandro Magno de Robert Rossen se había rodado en unos pueblos del norte de Madrid. Se lo comento a Juan y no podemos dar crédito a lo que estamos descubriendo. En ese momento decidimos hacer una investigación un poco más seria e incluso una entrevista más formal a Santiago.
Por lo pronto, tenemos que Santiago recuerda haber participado como extra en dos producciones estadounidenses: Demetrio y los Gladiadores (Delmer Davis, 1953), rodada según Santiago en Burgos, cuando hacía el servicio militar en el cuartel de artillería y Alejandro Magno (Robert Rossen), rodada en un pueblo cerca de Torrelaguna en 1955. Para empezar, me propuse hacer una lista de sus recuerdos de esta época y separarlos por película e intentar colocarlos en las fechas y los lugares que ocurrieron. Él reconoce no haber visto las películas después y además, se entremezclan ambas en su memoria.
Recuerdos de un legionario romano en tiempos del emperador Calígula
Con los 19 y 20 años (1953-54), Santiago fue llamado a filas para hacer el servicio militar en el campamento de artillería de Burgos. Un día, uniformado el batallón, el coronel, Don Cipriano Pacheco, comenzó a señalar con el dedo a distintos reclutas: “¡Usted, salga fuera!”. El coronel iba eligiendo a los más altos. Los reclutas seleccionados salieron de la fila con la orden de subir a varios camiones del ejército y fueron llevados a la plaza de toros de Burgos, que no estaba muy lejos del cuartel y cerca de Capitanía.
Con la idea de verificar la historia, en paralelo comenzamos a realizar una tarea de investigación. En internet no se encuentra ninguna referencia sobre que la película Demetrio y los gladiadores se filmara en Burgos ni en España. Sí se rodó cerca de Madrid La túnica sagrada (Henry Koster, 1953), de la que Demetrio y los gladiadores es una secuela. La película que recuerda mi suegro solo aparece como rodada en los estudios de Hollywood. Sin embargo, lo que sí se puede comprobar es que el proyecto de Demetrio y los gladiadores comenzó antes del estreno de la propia La túnica sagrada y que ambas producciones se solaparon. Tanto el rodaje de La túnica sagrada como Demetrio y los gladiadores se realizó en Cinemascope. De hecho, La túnica sagrada es considerada como la primera producción realizada y distribuida con esa técnica, lo que generó un sinfín de problemas a la distribuidora, tanto con los actores como con las salas de proyección. Da la impresión de que la producción de la película Demetrio y los gladiadores quedó más difuminada, tanto por esos problemas reseñados como por ser una secuela: derechos de los actores, cambios en la dirección, etc. Todo este contexto hace plausible la hipótesis de que parte del material de la película Demetrio y los gladiadores pudiera haber sido rodado también antes. Es más, hay varias escenas de La túnica sagrada que fueron tomadas de la secuela Demetrio y los gladiadores”(1). En el momento que estamos escribiendo estas líneas hemos abierto varias líneas de investigación con el objetivo de verificar este particular.
En paralelo, y a la hora de determinar la localización de la fotografía en la que aparece Santiago, intento buscar imágenes de la plaza de toros de Burgos. Lo primero que descubrí fue que la plaza actual, “El Plantío” o “Coliseum Burgos”, se construyó en 1967. Es decir, no pudo ser en esa plaza. Investigando un poco descubrí que con anterioridad existía una plaza de toros en el centro de Burgos, “Los Vadillos”. Estaba muy cerca de Capitanía y no demasiado lejos del cuartel. Hoy en día es donde está la Plaza de España de Burgos, y se colocó una estatua de un toro en la ubicación aproximada de ese antiguo ruedo. Aunque no hay demasiadas imágenes de la época de aquella plaza, en alguna de ellas pueden distinguirse algunos elementos estructurales que se dejan intuir en la foto de los extras vestidos de romanos: el perfil de los asientos, los postes que separan el burladero del graderío, el contra burladero que separa las gradas y el muro blanco que en la imagen de los extras parece el cielo entre el graderío de asientos y los palcos.
Durante algo más de quince días, los reclutas de artillería elegidos, unos 15 o 20 de su batallón, después de pasar revista por la mañana en el patio del cuartel volvían a ser conducidos en los camiones al lugar del rodaje. Allí recogían, con la ficha de una taquilla que se les había asignado, la ropa que debían llevar puesta. Se me antoja que en algún momento debieron hacer algún tipo de prueba porque uno de los reclutas seleccionados junto con Santiago, su compañero de litera, un chico vasco de Éibar muy alto y fuerte, fue escogido para hacer de gladiador retiario, porque además tiraba muy bien la red. Es el joven alto en el centro de la fotografía.
En Demetrio y los gladiadores, Santiago recuerda haber vestido un traje como un peto oscuro, con lanza, pantalón corto, botas, un casco con cresta y una lanza. El ropaje no era fácil de poner y requería que personal del equipo de atrezo ayudara, revisara el proceso y la correcta apariencia para salir a escena. Era un poco complicado, había que meter las manos así, en el pantalón. No me conocía ni yo. Durante el rodaje había mucha gente dando órdenes y organizando a los distintos grupos de actores, como una cadena de órdenes. Todos ellos organizados a las órdenes del director, mandar acción, parar o repetir secuencias.
Durante la entrevista a Santiago fuimos visionando distintas partes de la película para intentar ubicar un poco mejor su posición en el rodaje. Así, Santiago manifiesta recuerdos muy vívidos sobre la escena en la que hay un gladiador negro que según él lanza una lanza contra el emperador y casi le da, por muy poco. En la película no es un gladiador negro, es un soldado el que tira la lanza y sí que acierta de pleno en el pecho del emperador. De hecho, y que sirva de espóiler, en esa escena Calígula muere. En esa secuencia la posición de Santiago era entre el grueso de soldados al lado derecho del palco del emperador. Pero sí participa entre los gladiadores uno negro, que seguramente en la España de 1953 llamaría mucho la atención.
– ¿Estuviste en la escena de la lanza contra el emperador?
– Sí, un negro. Yo estaba a un lado de la plaza de público. Al gladiador negro le mandaron tirar una lanza a un compañero, pero no le hizo caso y se la tiró al de rojo (Calígula en la película) y casi le mata. En esa escena estaba yo ahí. Yo estaba arriba con toda la gente. Uno de esos soy yo (ante una secuencia con el público).
Ante los actores principales de la película, Santiago comenta haber estado muy cerca de Victor Mature y de la actriz protagonista, Susan Hayward, y también de Jay Robinson y Ernest Borgnine. De hecho, Santiago dice ubicarse tras Victor Mature en alguna secuencia en la que aparece con varios soldados tras él. Victor Mature era un tío bien plantado. Y como a unos dos metros de Susan Hayward, una actriz muy guapa.
Durante las jornadas de rodaje, a los extras les daban un bocadillo y un vaso de vino. Los reclutas estaban a disposición del equipo de rodaje por la mañana y por la tarde. Al coronel le felicitaron y a los reclutas les dieron ocho días de permiso como premio, esa fue su recompensa. Santiago fue a su casa, donde su familia no le esperaba.
Demetrio, el gladiador histórico
Hace un siglo se descubrió en Turquía una lápida funeraria romana en la que aparecen dos gladiadores. Uno de ellos de pie empuñando dos espadas (podría ser un dimachaerus) y otro sentado en el suelo levantando una mano pidiendo clemencia. En la lápida hay un texto latino en el que se narra la historia que ilustra la lápida y que describe lo que pudo ser el final del gladiador que parece vencedor en el relieve.
En la película Demetrio y los gladiadores tenemos una reproducción de ese combate en el que dos gladiadores (uno de ellos con dos gladios) se enfrentan. En este caso los papeles se invierten y el que lleva las dos espadas es Demetrio y gana la lucha (2).
Un hoplita en las falanges de Alejandro Magno
Después de terminado el servicio militar, un par de años después de lo narrado anteriormente, Santiago estuvo un verano trabajando como tractorista y maquinista de siega en el pueblo de Torrelaguna, al norte de Madrid. Aquella temporada ocurrió lo siguiente: había ido un chico de Saldaña a trabajar con una máquina de segar, la máquina de segar se averió y, aparte de averiarse, vino él a Saldaña para casarse. Ese chico era “Pitusa” (su familia vendía gaseosas “Pitusa”), Dionisio Montes, que se iba a casar con Porfiria. Ambos estaban trabajando para Don Diego, padre de Don Diego, capitán general del ejército del aire que en esa época ya era piloto de Iberia y yerno de la familia Cortes Álvarez de Miranda. Uno de ellos, el señorito Javier, años más tarde sería el descubridor de la Villa Romana de la Olmeda (luego entraremos en ese tema). Entonces fue cuando yo fui a Torrelaguna y participé en la película “Alejandro Magno”.
Un día echaron un bando por el pueblo (Torrelaguna) para que todos los que tuvieran caballos de buen porte, se presentaran el fin de semana para participar en el rodaje de una película y se les pagarían. Santiago no tenía caballo, pero se presentó con un amigo suyo, el novio de una criada que trabajaba en la casa de los Montalvo y que tenía un caballo precioso. Querían ver qué era eso del cine y, de paso, si les cogían, ganar algunas perras. Ambos tuvieron que pedir permiso a su patrono para poder asistir al rodaje.
Santiago era un joven alto y bien parecido que entre las filas de voluntarios también fue seleccionado para participar en el rodaje de la película Alejandro Magno, de Robert Rossen, y también su amigo con el caballo.
Santiago reconoce no haber visto Alejandro Magno. Mientras estamos hablando, vamos viendo distintos fragmentos de la película en la pantalla de un ordenador. Santiago reconoce algunos de los personajes y actores principales. Esta película se grabó en Torrelaguna, provincia de Madrid. En realidad, algunas secuencias de la película de Rosen se rodaron en El Molar, un pueblo al norte de Madrid al lado del pueblo de Torrelaguna.
– Sí, ese es Alejandro Magno (ante una escena en la que aparece Richard Burton). Era un tío alto y rubio, muy guapo. (Santiago siempre vio a Richard Burton con la peluca del personaje puesta y por eso, para él, era rubio).
– Entonces, ¿Conociste tú al protagonista de esa película, Richard Burton?
– Sí, por supuesto, ese era Alejandro… y esta se llamaba, a ver si me acuerdo (no lo recuerda: era Danielle Darrieux, que interpretaba a Olimpia).
– ¿Conociste a algún actor más? ¿Conociste a esta actriz, la madre de Alejandro?
– A esta (Danielle Darrieux) la conocí en persona. Aunque no participé en ninguna escena con ella, pero la he visto desde muy cerca.
Sobre algunas secuencias en las que trabajó, con otras muchísimas personas de los pueblos de alrededor, Santiago dice que casi todos éramos españoles. En la escena que me tocó a mí tenía que ir separando a la gente porque se hacía un círculo y no dejaban pasar a Alejandro y tenía que empujar a la gente con una lanza. Es la secuencia en la que se agolpa la gente cuando es asesinado Filipo de Macedonia, padre de Alejandro.
– Cuéntanos lo de los caballos. ¿Cómo les llamaron y los contrataron?
– Los caballos eran todos guerreros. Pusieron un edicto en Torrelaguna (y entiendo en todos los pueblos de la zona) que todo el que tuviera caballos buenos se podía presentar a hacer la película. A los que participaban les daban una ficha y luego tenían que pasar por una taquilla a cobrar después de actuar. No sé cuánto les pagaban.
– A ti, ¿te pagaron algo? ¿Fuiste algún día de trabajo?
– A mí no me pagaron nada. Fuimos en días festivos, sábado y domingo. Comíamos un bocadillo. Había mucha gente. Nos daban un bocadillo y una cerveza gratis. Había camiones con furgones grandes con pantallas donde se vestían, había artistas y gente que les ayudaba a vestirse y maquillarse y revisar que iban correctamente vestidos.
– ¿Llevabas siempre la misma ropa?
– Nos daban una ficha, cogíamos siempre la misma ropa y al final del día se devolvía con la ficha. En este rodaje también indicaban cómo teníamos que vestirnos para hacer las escenas.
– ¿Participaste en alguna escena de batalla?
– (Aunque en un principio parece dudar, luego ante la escena de lo que parece una recreación de la batalla de Issos recuerda que lo hizo como hoplita) Yo era uno de estos con lanza y con la espada… Esos trajes llevábamos, un chisme de acero, el casco y la lanza. En esa escena, cuando llegaban los carros con los caballos, nos teníamos que apartar y dejarlos pasar…
– ¿Alguna vez has coincidido o viste al director de la película?
– He estado con él muy cerca, pero nunca hablé con él. Las órdenes nos las daba un señor que nos decía dónde colocarnos y para dónde ir.
– ¿Tuvieron que repetir alguna escena?
– Dos o tres veces decían “corten” y teníamos que repetir hasta que salía bien.¿Viste alguno de estos actores y actrices? (Se muestran en distintas escenas a Fredric March (Filipo II), Claire Bloom (Barsine), Peter Cushing (Memnón de Rodas), Barry Jones (Aristóteles)… Recuerda haber visto a Claire Bloom, una artista muy guapa, a Fredric March, a Peter Cushing y a Barry Jones (un señor mayor con barba blanca).
En algunas de las secuencias que visionamos durante la conversación aparecen escenarios con columnas y escaleras clásicas, a lo que Santiago nos comenta: Sí, todo portátil de quitar y poner, era todo hecho con columnas de yeso.
Epílogo. Desenterrando Roma
En el año 1968 Don Javier Cortes Álvarez de Miranda da a conocer el descubrimiento de la Villa Romana de la Olmeda en una de sus propiedades en el municipio de Pedrosa de la Vega. Gerardo Ordás, hijo de Virgilia, estaba allanando la finca y atascó el arado en un montículo. Javier y Avelino Palacios, primo de Santiago, comenzaron a escarbar y descubrieron un muro y unos mosaicos. Este descubrimiento oficial había sido un rumor conocido años antes cuando los hermanos Jesús y Santiago Alaiz arando la tierra desenterraban pequeños trozos de porcelana, piedrecitas de colores, algún fragmento de cristal, pedazos oxidados de hierros… Tesoros que el señorito Javier iba reuniendo y guardando en pequeñas cajas de los quesitos El Caserío que comían los hijos de los tres primos.
(Continuará)
(1) Inmediatamente después de que terminara la producción de La túnica sagrada, Víctor Mature comenzó a trabajar en su secuela, Demetrio y los gladiadores. Jay Robinson repitió su papel como Calígula y Michael Rennie volvió a interpretar a Pedro. La película empleó muchos de los mismos decorados, vestuario y equipo. La secuencia de La túnica sagrada en la que Demetrio presencia la crucifixión de Cristo y el final en el que Diana y Marcelo salen del palacio se muestran en Demetrio y los Gladiadores. (https://catalog.afi.com/Catalog/moviedetails/50996)
La primera toma tras los títulos de crédito (y las escenas de fondo con la túnica roja) es en realidad una escena extraída de su secuela, Demetrio y los Gladiadores. En ella, Jay Robinson como Calígula preside la ceremonia previa a los juegos de gladiadores; William Marshall como Glycon en la primera fila de gladiadores, a la derecha; Victor Mature como Demetrio, de pie justo detrás de él, y Ernest Borgnine como Estrabón, quien encabeza la procesión de gladiadores.
El escenario de Caná, el pueblo de Galilea donde Marcelo Gallio conoce a Pedro, se utilizará en Demetrio y los Gladiadores como el barrio cristiano de Roma donde Demetrio vive al principio de la película. Podemos reconocer fácilmente el pozo con sus antiguas columnas rotas.
(https://www.classicmoviehub.com/facts-and-trivia/film/the-robe-1953/#google_vignette)
Al comienzo de La túnica sagrada se muestran imágenes de una arena de gladiadores como parte de un montaje inicial de Roma narrado por Richard Burton. Estas imágenes provienen de una escena de Demetrio y los gladiadores que se filmó antes del estreno de La túnica sagrada. (https://classicgoldenagefilms.com/2025/04/the-robe-1953/)
(2) Según Michael Carter, profesor de la Universidad Brock de St. Catharines, Canadá, el epitafio y el relevo de la lápida (en la imagen) sugieren que el gladiador, llamado Diodoro, perdió el combate (y su vida), debido a un error del árbitro. Carter es un estudioso de los combates de gladiadores y otros espectáculos en la parte oriental del Imperio Romano. (https://latunicadeneso.wordpress.com/2011/06/17/la-historia-de-diodoro-el-gladiador-que-murio-por-un-error-arbitral/)
Redacción y dirección del proyecto: Francisco Javier Antonio Puente
Grabación y sonido: Natalia Antonio Alaiz
Fotografía: Anastasia Antonio Alaiz





























