Se está mejor en casa que en ningún sitio

El regreso a casa de los mármoles del Partenón y otras aventuras arqueológicas

Juan J. Alonso.
En la preciosa sala de más de 3.200 m2 del nuevo Museo de la Acrópolis donde se exponen las decoraciones originales del friso, las metopas y los frontones del Partenón (y copias en yeso de algunos elementos que actualmente se encuentran en otros museos) falta algo. Falta mucho. La sala está preparada para recibir, algún día o quizás algún siglo, los elementos que faltan, y cuando eso ocurra los turistas podremos admirar el conjunto en la misma disposición en que se hallaban en el templo original. ¿Optimismo arqueológico? Llamémoslo así. Como diría Gramsci, frente al pesimismo de la inteligencia que dice que el Museo Británico jamás devolverá los mármoles del Partenón expoliados por Lord Elgin, hay que oponer el optimismo de la voluntad que, con el recuerdo siempre inspirador de Melina Mercouri, perseverará hasta que los británicos entren en razón y devuelvan a Grecia lo que es de Grecia. Pero es que, además, hay motivos para el optimismo.

Solo para suscriptores

Debes ser miembro para acceder a este contenido.

Ver tipos de suscripción

¿Ya eres miembro? Accede aquí
Revista

Se está mejor en casa que en ningún sitio

El regreso a casa de los mármoles del Partenón y otras aventuras arqueológicas

Juan J. Alonso.
En la preciosa sala de más de 3.200 m2 del nuevo Museo de la Acrópolis donde se exponen las decoraciones originales del friso, las metopas y los frontones del Partenón (y copias en yeso de algunos elementos que actualmente se encuentran en otros museos) falta algo. Falta mucho. La sala está preparada para recibir, algún día o quizás algún siglo, los elementos que faltan, y cuando eso ocurra los turistas podremos admirar el conjunto en la misma disposición en que se hallaban en el templo original. ¿Optimismo arqueológico? Llamémoslo así. Como diría Gramsci, frente al pesimismo de la inteligencia que dice que el Museo Británico jamás devolverá los mármoles del Partenón expoliados por Lord Elgin, hay que oponer el optimismo de la voluntad que, con el recuerdo siempre inspirador de Melina Mercouri, perseverará hasta que los británicos entren en razón y devuelvan a Grecia lo que es de Grecia. Pero es que, además, hay motivos para el optimismo.

Solo para suscriptores

Debes ser miembro para acceder a este contenido.

Ver tipos de suscripción

¿Ya eres miembro? Accede aquí
Revista